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Capítulo 1073:
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Durante un instante, Charlee se quedó completamente inmóvil, con una expresión indescifrable. Luego, con un ligero movimiento de la barbilla, les indicó que soltaran a Bettina.
Una vez libre, Bettina no perdió tiempo. Entró corriendo en la habitación.
—¡Marc!
Charlee la siguió, con movimientos más lentos y controlados.
Los ojos de Marc se encontraron con los de ella en el momento en que entró.
Su voz era tranquila pero firme. —Charlee, ¿puedes salir un momento? Necesito hablar con Bettina a solas.
Charlee se quedó quieta.
No se lo esperaba.
¿Qué tenía Marc que decirle a Bettina que ella no pudiera oír?
Una extraña sensación de vacío se apoderó de su pecho.
Esforzándose por mantener la compostura, asintió levemente con la cabeza, se dio la vuelta y salió.
La puerta se cerró detrás de ella con un clic. Sus pasos vacilaron y se dejó caer en la silla más cercana. Durante un largo rato, se quedó allí sentada, inmóvil. Enroscada sobre sí misma, su mente daba vueltas a pensamientos que no quería afrontar.
En la habitación del hospital, Bettina corrió hacia la cama y le agarró la mano mientras las lágrimas le corrían por el rostro.
—¡Marc, estás despierto! Tenía mucho miedo de perderte. Sé que me equivoqué, todo fue culpa mía. ¿Puedes perdonarme? Por favor, no me dejes.
Su expresión era de puro arrepentimiento.
Marc la miró con una mirada fría, distante, como si estuviera mirando a un extraño.
—Bettina, recuerdo todo lo que pasó hace tres años. —Su voz era fría y deliberada.
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Bettina se quedó paralizada, con el cuerpo rígido y el rostro pálido. Se olvidó de llorar, con la respiración entrecortada por la incredulidad.
Sacudió la cabeza frenéticamente, con la voz quebrada.
—Marc, escúchame. ¡Yo fui quien te salvó! He estado a tu lado, cuidando de ti todo este tiempo. Y tú… ¡tú prometiste casarte conmigo!
La desesperación impregnaba cada palabra mientras se aferraba a los últimos restos de su afecto.
Marc retiró la mano, con una expresión en la que solo se leía desprecio.
—Te compensaré. El treinta por ciento de los beneficios del comercio internacional del Grupo Harris irá a parar a la familia Walsh. En cuanto al proyecto entre las familias Walsh y Harris, no reclamaré los fondos públicos que desviaste.
Bettina abrió los ojos con horror. Lo miró en estado de shock.
«¿Cómo… cómo lo sabes?».
Su voz era inestable, temblorosa por el miedo.
Marc soltó una risa aguda y sin humor. Su mirada la atravesó como una navaja.
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