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Capítulo 1007:
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«¿Qué más quiero?», repitió Philip, haciendo una pausa deliberada mientras bajaba la mirada hacia el pecho de ella.
«Te quiero. También quiero que me des un hijo».
Bettina se quedó paralizada, con la mente en blanco por un instante.
—¿Qué tonterías estás diciendo? ¡Soy la prometida de Marc!
Philip se puso de pie y acortó la distancia entre ellos con pasos mesurados. Su voz se volvió suave y persuasiva.
—Pero ¿y si tuvieras un hijo de Marc?
Extendió la mano y le acarició la mejilla con un roce ligero como una pluma.
—Cuando eso ocurra, ¿de verdad crees que podrá escapar de tus manos?
La respiración de Bettina se volvió entrecortada.
Era cierto.
Esa miserable de Charlee había conseguido mantener a Marc atado a ella gracias a Kason.
Pero ¿y si también tenía un hijo suyo?
Lentamente, Bettina levantó la cabeza, con el fuego de la determinación en los ojos, que se transformó en algo más confuso e indescifrable. Philip captó el cambio al instante. Una sonrisa victoriosa se dibujó en sus labios. Con una risita, la atrajo hacia sí y la abrazó, inhalando mientras hundía el rostro en su cabello.
—¿Te has decidido?
Bettina se tensó por un instante.
Luego, sin decir nada más, levantó los brazos, los rodeó alrededor de su cuello y apretó sus labios contra los de él.
Mientras el caos se desataba en un lado de la ciudad, el otro permanecía felizmente ajeno a todo.
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A la mañana siguiente, Charlee abrió los ojos y se encontró a sí misma y a Kason envueltos en los brazos de Marc.
Esta era la vida con la que había soñado tres años atrás.
Pero ahora todo era diferente.
Una punzada de amargura se le formó en el pecho.
Con cuidado, Charlee se movió, intentando liberarse de su abrazo, pero Marc instintivamente la apretó más contra él.
Al sentir el movimiento, se despertó y su confusión somnolienta se disipó rápidamente, dando paso a una ternura suave y familiar.
—¿Estás despierta?
Charlee no le respondió. Se limitó a mirarlo.
Marc bajó la mirada hacia el niño acurrucado entre ellos, y una suave sonrisa se dibujó en sus labios.
—Nuestro angelito está durmiendo como… bueno, ¡como un bebé de verdad!
—Sí —murmuró Charlee, con un hilo de voz apenas audible. No pudo contenerse más.
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