✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 72:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Zola ladeó ligeramente la cabeza, esquivando la mirada inquisitiva de Sophie. «Este lugar está cerca de casa. Todos los vecinos de nuestro barrio vienen aquí cuando están enfermos».
«Ah, ya entiendo». Sophie asintió en silencio.
Zola tomó suavemente la mano de Sophie, con una mirada que transmitía una silenciosa súplica. «Soph, me gusta mucho este hospital. Aquí me siento a gusto, y cambiarme sería demasiado lío».
Sophie bajó la mirada, tragándose las palabras que quería decir. No quería presionar más a Zola.
𝗡о 𝗍𝘦 𝗽iе𝘳𝘥а𝘴 𝘭o𝘴 𝗲𝘀𝘁𝗋𝘦𝗇𝗈𝘴 𝘦𝗇 𝗻𝗈𝘃𝗲𝗅𝗮ѕ𝟦f𝘢ո.с𝗈m
La habitación quedó en silencio durante un rato hasta que Zola intentó aligerar el ambiente. Esbozando una sonrisa forzada, dijo: « Sabes, estar aquí tumbada estos días me ha hecho pensar. No dejaba de imaginarte cuando eras pequeña. ¿Todavía tienes esas fotos de entonces?»
Sus palabras traspasaron el corazón de Sophie. En cuanto pudo, se apresuró a ir a casa y trajo un viejo álbum de fotos: el único recuerdo que se había llevado de la casa que una vez compartió con su madre.
La mayoría de las fotos que había dentro eran las que su madre había tomado antes de que ella cumpliera los cinco años. Por aquel entonces, en las noches largas y solitarias, sacaba el álbum y lo abrazaba, como si aquellas viejas fotos pudieran de alguna manera llenar el vacío que su madre había dejado.
Después de que la acogiera la familia de Kolton, nunca la incluyeron en los retratos familiares. Tenía que mirar desde un lado mientras ellos sonreían a la cámara.
Ahora, al pasar las frágiles y amarillentas páginas, Sophie se detenía en cada imagen como si pudieran transportarla de vuelta a ese mundo que una vez conoció. Los pequeños detalles de su infancia podrían haberse difuminado con el tiempo, pero la sensación de estar a salvo en los brazos de su madre nunca la abandonó. Ese recuerdo había sido su fuente secreta de fortaleza en todo momento.
Se detuvo en una foto. En ella, su madre la sostenía en brazos, sonriendo tan ampliamente que sus ojos se convertían en medias lunas. Ladeó la cabeza, intrigada. «Mamá, ¿dónde tomamos esta? Nunca tuvimos una pared como esa en casa».
Los hombros de Zola se tensaron ligeramente antes de soltar una risita y darse un golpecito en la frente. «Ay, mírame. Me estoy haciendo mayor. Sinceramente, ya no me acuerdo».
Sophie dejó el tema. Al fin y al cabo, habían pasado más de veinte años. Era natural que los recuerdos se desvanecieran.
Para que su madre no se sintiera mal, sugirió rápidamente: «¿Por qué no nos hacemos unas fotos juntas ahora, mamá?».
Habían pasado casi dos décadas desde que se habían hecho una foto juntas, y ella misma quería cambiar eso. Sophie llamó a una enfermera, le entregó su teléfono y le pidió que les hiciera unas cuantas fotos. Tras elegir las mejores, pensó en imprimirlas para colocarlas dentro del viejo álbum. Después de tantos años, el álbum por fin tendría una nueva página.
Aun así, por alguna razón, Sophie sentía una pequeña preocupación en lo más profundo de su ser.
.
.
.