✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 575:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Simon se sentó en un rincón, observando en silencio cómo se desarrollaba la escena.
Reconoció muchos de esos regalos, recordando cada llamada, cada entrega y el esfuerzo que le costó localizar cada uno de ellos. Nadie más podía apreciar cuánto trabajo había supuesto.
Inclinándose hacia él, bajó la voz para que solo Adrián pudiera oírlo. «¿Te gustaría haber hecho las cosas de otra manera?».
La respuesta de Adrian fue un suave asentimiento. «Un poco. Quería ser yo quien le entregara esas tarjetas, quien le dijera las palabras en persona. Pero, en cambio, me quedé callado». Lo único que pudo hacer fue escribir unas notas formales, ocultas tras la voz cuidadosamente elaborada del restaurante, con el sentimiento despojado de todo adorno.
Cada recuerdo compartido, todo el anhelo por los años perdidos, las promesas que aún quería hacerle… no podían plasmarse en un mensaje o un regalo.
Incluso había cambiado algunos regalos relacionados con su carrera, optando en su lugar por obsequios más comunes que le parecían más seguros y menos reveladores.
Simon se tomó un momento y luego dijo sin rodeos: «No me refería a eso. Has pasado meses planeando todo esto: fuegos artificiales, flores, veinticinco regalos cuidadosamente elegidos. ¿No era esta tu oportunidad de contárselo todo a Sophie de una vez por todas? Ahora lo único que verá son estos regalos sin tener ni idea de quién los ha enviado. ¿No te parece un poco vacío?».
Adrian respiró hondo antes de responder. «Si eso la hace feliz, entonces me basta».
Su mirada se demoró en las luces resplandecientes del exterior. «Si esta noche se acuesta sintiéndose querida, eso es lo único que importa. Puedo vivir con eso».
Al otro lado de la sala, la gerente sonrió radiante a Sophie. «Señorita Barnes, ¿le gustaría que la ayudáramos a probárselo?»
Un grupo de camareros intervino, con evidente emoción en sus voces. «¡Le quedaría tan bien, señorita Barnes!» «¿Le quitamos el collar?»
Únete a miles de fans en novelas4fan.com
La sonrisa de Beasley se había desvanecido por completo.
Observaba, en silencio y tenso, mientras Sophie desenvolvía cada lujoso regalo; cada nota manuscrita resonaba con una extraña inquietante precisión. Casi parecía como si alguien hubiera trazado cada capítulo de la vida de Sophie y se hubiera propuesto llenar cada espacio vacío con esmero.
El último regalo —un collar diferente a cualquier otro— era el que más destacaba. A su lado, el sencillo collar de perlas que él le había regalado de repente parecía insignificante.
La humillación punzaba bajo la piel de Beasley, entremezclándose con unos celos que no lograba ocultar del todo. Se preparó para el momento en que Sophie cogiera el extravagante collar y se lo pusiera sin pensárselo dos veces.
En cambio, Sophie levantó la mano y apoyó los dedos de forma protectora sobre el collar que Beasley le había regalado.
—Gracias, pero prefiero no hacerlo —respondió en voz baja, con palabras amables pero firmes mientras se dirigía al gerente—. Me encanta este collar. Quiero seguir llevándolo.
Algo dentro de Beasley se ablandó, y el alivio floreció en su pecho. Esa era exactamente la Sophie a la que siempre había querido.
.
.
.