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Capítulo 530:
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Nadie se cansaba de los cotilleos sobre el Sr. Knight, pero Sophie finalmente logró desviar la conversación. Justo cuando pensaba que se había librado, alguien cambió de tema y pronto todos querían saber si ella sabía algo sobre la misteriosa esposa del Sr. Knight.
Sin dudarlo, Sophie respondió: «Sinceramente, solo sé que el Sr. Knight mencionó una vez que tenía novia. Dijo que eran muy íntimos. Cuando las esposas de los mineros heridos le regalaron todo tipo de obsequios hechos a mano, lo único que eligió fue un joyero con piedras brillantes y de colores. Dijo que quería llevárselo a casa para su novia».
Su respuesta provocó una nueva oleada de emoción entre el grupo.
«¿Así que no está casado, solo sale con alguien? ¡Es una noticia sensacional!».
«Parece que realmente se preocupa por ella. Es tan atento».
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«¿Crees que se casarán pronto?».
La multitud presionó a Sophie para que diera más detalles sobre el joyero. Ella se devanó los sesos, describiéndolo lo mejor que podía recordar. Al ver un pequeño hueco entre la multitud, se excusó rápidamente. «Lo siento, eso es todo lo que sé. Tengo que irme a terminar de elegir a mi modelo».
Sophie se escabulló antes de que nadie pudiera agarrarla para otra ronda de preguntas.
Un rápido vistazo a la sala le hizo dar un vuelco al estómago. Muchas de las modelos ya habían empezado a recoger sus cosas y se dirigían hacia la salida.
Alarmada, corrió tras una de ellas. «Espera, ¿no sigue en marcha la selección? ¿Por qué se va todo el mundo?».
La modelo la miró sorprendida. «Todos los diseñadores ya han entregado sus listas de preferencias. Barr se llevó los papeles y se fue. No hay razón para que nos quedemos aquí».
Por un momento, Sophie se quedó allí de pie, incapaz de moverse al darse cuenta de la situación. Nada tenía sentido. Ni siquiera había entregado aún sus preferencias, así que ¿por qué se habría ido Barr sin su lista?
Una sensación de pesadez se apoderó de su pecho y se apresuró a pedirle el número de Barr a un compañero de trabajo.
La llamada apenas sonó dos veces antes de que él contestara. Sophie fue directa al grano. «Hola, Barr. Soy Sophie. Necesitaba hablar contigo sobre la inscripción de modelos…»
El tono cortante de Barr la interrumpió. «Justo iba a llamarte. Si ya tenías tu propio modelo, deberías habérmelo dicho antes. Has acabado retrasando a todo el mundo».
Con el pánico creciente, Sophie protestó: «Eso no es cierto. Yo…»
Ni siquiera la dejó terminar. «Ya está hecho. Se han entregado todas las listas. Ya se están redactando los contratos. Si tienes tu propia modelo, ponte en contacto con el departamento legal. Ya no está en mis manos».
La desesperación se coló en su voz. «Barr, escucha, nunca hice ningún acuerdo privado».
Solo oyó el sonido amortiguado de Barr hablando con otra persona. «Barr, ya puedes firmar».
Antes de que Sophie pudiera decir otra palabra, se cortó la línea. Intentó volver a llamar, pero nadie respondió.
Charlene se dio cuenta de que algo iba mal y se apresuró a acercarse a ella. «Sophie, ¿qué pasa? Pareces alterada».
Sophie apretó los labios, luchando por mantener la voz firme. «Ni siquiera entregué mis preferencias, pero Barr se fue y se llevó las propuestas de todos. Cree que hice un trato a escondidas por una modelo, pero eso no es cierto».
Una mirada preocupada se dibujó en el rostro de Charlene en cuanto se dio cuenta de que la situación era grave. «Algo no cuadra. Antes todo parecía normal. ¿Crees que alguien podría haber influido en Barr entre bastidores?».
Esa idea agudizó las sospechas de Sophie, y su mirada se posó directamente en Alena, que estaba de pie en medio de la multitud. No perdió tiempo y se dirigió hacia ella con pasos mesurados. «Alena, ¿le dijiste algo a Barr que le hiciera marcharse antes de tiempo?».
La sala enmudeció mientras todas las cabezas se volvían hacia ellas.
Alena apenas pestañeó. Se colocó un mechón de pelo detrás de la oreja y respondió: «Si vas a acusarme, más te vale tener pruebas, Sophie. No puedes ir por ahí echando culpas a diestro y siniestro».
Aunque sus palabras eran tranquilas, la mirada de Alena delataba un atisbo de burla. «Quizá te dejaste llevar por la charla y olvidaste entregar tu lista. Ahora intentas echarme la culpa a mí porque no puedes asumir tu responsabilidad. »
Sophie no se inmutó. «Todavía queda una hora antes de la fecha límite. Me enteré de este problema con tiempo de sobra».
Charlene perdió los estribos al intervenir. «En serio, Alena, ¿quién más aquí sería capaz de caer tan bajo? Lo que haya pasado entre tú y yo es una cosa. Sophie no te ha hecho nada. ¿Qué clase de persona sabotea a otra solo por diversión?»
Alena cruzó los brazos, negándose a ceder. «Tú misma lo has dicho: no tengo nada contra ella. ¿Por qué iba a molestarme?»
Charlene miró fijamente a Alena. «No soportas a Sophie porque empezó en una sucursal y siempre te has comportado como si fueras mejor que ella. Tampoco te gusta que la haya apoyado. Sé que hablas de mí cuando no estoy delante, y lo paso por alto».
Levantó la voz mientras continuaba. «Pero cuando viste a todo el mundo agolpándose alrededor de Sophie, escuchando sus historias sobre cómo trabajaba con el señor Knight, simplemente no pudiste soportarlo. ¿Es eso lo que te llevó a montar un numerito como este? ¿Estabas tan celosa?».
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Nota de Tac-K: Y llegamos a la mitad del año amadas personitas, muchos muchos ánimos en todas las cosas buenas que se propongan para la próxima mitad del año. Dios les ama y Tac-K les quiere mucho. ( • ᴗ – ) ✧
Además, permítanme compartirles esto para esta segunda mitad del año. Josué 1:9 «Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.»
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