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Capítulo 463:
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«Por favor, no hagas eso». El pánico le quitó todo el color a la cara a Mike.
No hacía mucho, había maldecido a Adrian por mantenerlo encerrado, pero después de lo que había visto de Valerino, lo único que quería ahora era que Adrian lo hiciera desaparecer aún más a fondo.
Mike sabía que si alguien descubría que aún estaba vivo, su vida terminaría pronto.
«Cooperaré. Te diré todo lo que quieras saber», admitió finalmente, dejándose caer sobre la cama con resignación. Reveló la contraseña de la cámara acorazada y detalló los protocolos de seguridad, sabiendo que no tenía a nadie en quien confiar salvo a Adrian.
Una vez revelados sus secretos, Mike no pudo evitar formular la pregunta que le carcomía. «Adrian, ¿tienes idea de por qué Valerino ha llegado a tales extremos para darnos caza?».
Adrian lo estudió un momento antes de devolverle la pregunta. «Eso es exactamente lo que quiero saber. ¿Cómo acabaste en la lista negra de Luca Capozzi?»
Apretándose las sienes, Mike gimió: «Te estoy diciendo la verdad. No conozco a ese hombre. Nuestros negocios nunca se cruzaron con los de Valerino. Ni siquiera podría reconocer a Luca entre una multitud». Una idea repentina se le ocurrió y se incorporó con urgencia. «¿Puedes encontrar una foto de ese Luca? Quizá si veo su cara, recuerde algo».
«Nadie sabe cómo es Luca en realidad. Siempre se esconde detrás de una máscara». El tono de Adrian era frío.
Mike lo miró con incredulidad y luego esbozó una sonrisa irónica y derrotada. «Una máscara, ¿eh? Eso se parece mucho a ti».
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Adrian no respondió.
Le había sacado a Mike todo lo que necesitaba, y ahora no quedaba nada entre ellos salvo asuntos pendientes.
«Si hay alguna novedad, alguien te lo hará saber», dijo Adrian, con tono seco mientras se disponía a marcharse.
«Espera». La voz de Mike temblaba con urgencia, y la incertidumbre se reflejó en su rostro. Dudó, y finalmente soltó: «Rory… ¿qué ha sido de él?»
Solo unos días antes, Adrian había dado un golpe sobre la mesa con una carpeta. Solo entonces Mike descubrió el desastre que Rory había provocado tras conocerse la noticia de su «muerte»: Knight Group había entrado en una espiral descendente, con la quiebra cada vez más cerca bajo el liderazgo descuidado de Rory.
El golpe definitivo llegó cuando Mike se enteró de que Rory estaba dispuesto a ceder la empresa a Valerino por una suma irrisoria, desesperado por salvarse a sí mismo mientras echaba por la borda el legado de generaciones de su familia.
Al ver cómo todo lo que había construido se tambaleaba al borde del abismo, Mike se vio consumido por la ira y el arrepentimiento.
Fue entonces cuando Adrian dio el paso, ofreciendo un plan para salvar el negocio, siempre y cuando Mike le cediera todo el control.
Con la frustración nublándole el juicio, Mike redactó su testamento y le entregó las riendas a Adrian, esperando un milagro.
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