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Capítulo 407:
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Sadie quería seguir discutiendo. Pero cuando la mirada de Elvin se volvió más severa, cerró la boca con fuerza, apretando la mandíbula con frustración.
El funeral siguió su curso y la ceremonia llegó a sus momentos finales.
No quedaba casi nada de Mike tras la explosión, solo una pierna gravemente quemada. Habían recogido lo que quedaba, lo habían incinerado y habían llenado una gran urna, fingiendo que contenía todas sus cenizas.
El oficiante pidió entonces a un miembro de la familia que colocara la urna en la tumba.
Elvin, que supervisaba la ceremonia, habló con autoridad. «Lo hará Adrian. Él el hijo mayor».
Sadie reaccionó de inmediato. Vio más que un ritual fúnebre: se trataba de una declaración pública de quién heredaría todo. Permitir que Adrian colocara la urna lo proclamaría como el verdadero heredero ante Elvin y todos los familiares.
Una creciente sensación de pánico se apoderó de ella. En la familia Knight, el hijo mayor siempre tenía prioridad. Mike había depositado todas sus esperanzas en Adrian en su día, hasta que un accidente dejó a Adrian con cicatrices y las silenciosas intrigas convencieron a Mike de que favoreciera a Rory en su lugar.
Ahora se negaba a dejar que todos sus años de planificación se desmoronaran en un solo día.
«¡No!», gritó Sadie. «¡Que lo haga Rory! ¡Rory era el hijo al que Mike más quería!».
La mirada de Elvin se volvió de acero. «Así no es como se hacen las cosas en esta familia».
La voz de Sadie temblaba de ira. «¡A Adrian lo repudiaron! ¡Rory es ahora el verdadero hijo de Mike!».
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Apretó la urna contra su pecho, como si esperara que alguien se la quitara.
Un pesado silencio se apoderó del cementerio.
Sadie lanzó una mirada fría a Adrian, con los ojos ardiendo de hostilidad. Articuló en silencio: «Carole perdió contra mí. Su hijo también lo hará».
La expresión de Adrian se volvió fría como el hielo.
Justo cuando abrió la boca para hablar, un leve tictac llamó su atención en el denso silencio.
Ese ruido…
Su expresión cambió en un instante. «¡Que todo el mundo se aparte! ¡Hay una bomba en la urna!».
Agarró a Sophie, tirando de ella con fuerza hacia su lado, y retrocedió tan rápido como pudo. Apenas había salido la advertencia de sus labios cuando una explosión ensordecedora rasgó el aire.
La onda expansiva lanzó a todos al suelo en una violenta oleada.
Los oídos zumbaban. Un humo espeso llenaba el cielo, irritando los ojos y la garganta. Una vez que los atónitos dolientes comenzaron a levantarse, la devastación en el centro quedó al descubierto. Donde había estado la urna, solo quedaba un cráter humeante.
Sadie, que la había estado agarrando con fuerza, había soportado toda la fuerza del impacto. Su cuerpo estaba destrozado, con la sangre extendiéndose por el suelo. Estaba irreconocible.
«¡Mamá!», gritó Rory, cayendo a su lado en una tormenta de dolor.
El pánico se apoderó del cementerio, con gritos y caos surgiendo en todas direcciones. Los familiares y miembros de la junta heridos gemían en el suelo, luchando por moverse.
La mirada de Rory se alzó de golpe. Al ver a Adrian y Sophie ilesos al otro lado del terreno devastado, sus ojos se llenaron de furia. «¿Cómo es que vosotros dos estáis bien? ¡Adrian! ¡Esto es obra tuya! ¡Has intentado matarnos a todos!».
El rostro de Adrian se tensó, tan conmocionado como el resto.
Mike ya se había ido, pero alguien se negaba a dejarle descansar en paz. ¿Era este un último acto de venganza contra Mike? ¿O alguien había colocado esta bomba para acabar con toda la familia Knight de una vez?
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