✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 883:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
El silencio se prolongó entre ellos, denso y tácito, mientras Brayden dejaba que el momento se alargara. Instintivamente, las miradas de ambos se desviaron hacia abajo, hacia la suave curva del vientre de Gracie.
A apenas dos meses de que sus hijos vinieran al mundo, cualquier cabo suelto se hacía de repente insoportable. Una urgencia compartida se les oprimía con fuerza en el pecho.
A la mañana siguiente, en el aséptico laboratorio de investigación de Radiant Technologies, Gracie se encontraba de pie con una bata de laboratorio perfectamente planchada, con la mirada aguda fija en el portaobjetos que brillaba bajo la pálida luz del microscopio.
Un suave golpe precedió la entrada de Phoebe, que entró con paso enérgico. «Sra. Sullivan, el asistente de Lyndon acaba de enviar un correo electrónico: hay un simposio privado organizado por su fundación la semana que viene y la han invitado».
Levantando la cabeza, Gracie se encogió ligeramente de hombros. «¿Cuál es el tema?».
Tras echar un rápido vistazo a sus notas, Phoebe respondió: «Se centra en la ética y los límites normativos de la edición genética».
Cogiendo la tableta, Gracie ojeó el contenido con ojos rápidos y entrenados. El simposio gozaba de gran prestigio y atraía a los principales expertos de todo el sector. Era obvio que Lyndon estaba allanando discretamente el camino para su influencia.
«Diles que asistiré». Gracie volvió a centrar su atención en las muestras cuidadosamente dispuestas.
Phoebe se quedó cerca, abriendo y cerrando los labios mientras la incertidumbre se reflejaba en su rostro.
𝖤nc𝘶𝗲𝘯𝘵ra l𝗈s 𝖯D𝗙 𝖽e 𝗅a𝘴 𝗻𝗈𝘃е𝗹𝘢𝗌 𝗲𝗇 𝗇𝗈𝘷𝖾𝗅𝖺s4𝘧a𝗻.𝗰о𝗆
Levantando la mirada, Gracie preguntó con tono tranquilo: «¿Hay algo más?».
Bajando la voz hasta convertirla en un susurro cauteloso, Phoebe murmuró: «El laboratorio en el extranjero ha descubierto una pista».
Una leve arruga se formó entre las cejas de Gracie mientras insistía: «¿Qué tipo de pista?».
Escogiendo cuidadosamente sus palabras, Phoebe explicó: «Justo antes de que Robert desapareciera, la última llamada de su teléfono se rastreó hasta Theoria Sciences».
A mitad de movimiento, la mano de Gracie se detuvo sobre la muestra y sus nudillos palidecieron. «¿Cuándo se registró ese número?».
Manteniendo un tono susurrante, Phoebe respondió: «Solo apareció después de que Theo falleciera».
La inquietud tensó los rasgos de Gracie, y una fría oleada de pavor se instaló en lo más profundo de su pecho. En ausencia de Theo, Theoria Sciences se había sumido en un caos silencioso; sus antiguos leales ayudantes habían sido encarcelados o habían desaparecido sin dejar rastro.
Las preguntas rondaban la mente de Gracie como cuervos inquietos: ¿quién había supervisado los procedimientos de Robert, quién ejercía realmente el vasto poder de la empresa y quién acechaba invisible detrás de cada hilo que se movía?
Tres días después, Valeria apareció en la iglesia con total puntualidad.
En el modesto salón parroquial, Lyndon ya estaba sentado, con un tablero de damas perfectamente dispuesto entre sus manos firmes.
—Sra. Stanley, por favor, tome asiento —dijo, asintiendo cortésmente.
Frente a él, Valeria se dejó caer en la silla con una gracia mesurada, y el crujido seco de las piezas al golpear el tablero resonó suavemente en el aire tranquilo.
Una sonrisa cálida y pausada se dibujó en el rostro de Lyndon. «Su técnica fue impresionante. Solo gané porque la suerte me favoreció».
Con una suave inclinación de la barbilla, Valeria restó importancia al elogio. «Está siendo demasiado modesto».
Mientras colocaba cuidadosamente las piezas de ajedrez en su sitio, Lyndon añadió en tono desenfadado: «La iglesia celebra una subasta benéfica la semana que viene. ¿Te apetece asistir?».
La mirada fija de Valeria se posó en él, pensativa e indescifrable. «Parece que tienes mucho tiempo libre».
.
.
.