✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 2:
🍙🍙 🍙 🍙 🍙
Gracie mantuvo la cabeza gacha, clavándose las uñas profundamente en las palmas de las manos para mantenerse concentrada.
Su padre nunca rechazaría una unión con los Stanley; ni ella ni Ellie tenían voz ni voto en el asunto.
—¡Papá! —La voz de Ellie rompió el silencio del momento—. Yo elijo a Theo.
A Gracie se le cortó la respiración. Así no habían ido las cosas en su vida pasada. ¿Por qué había cambiado la elección de Ellie esta vez?
Jane Sullivan, la madre de Ellie, lanzó a su hija una mirada severa, con voz baja pero cortante. «Piénsalo bien antes de hablar».
Brayden estaba destinado a heredar la vasta fortuna de los Stanley, mientras que Theo —por brillante que fuera— no tenía ningún interés por los negocios. ¿Qué tipo de futuro podría traer un matrimonio con él?
𝘗D𝖥s 𝖽е𝘴𝘤ar𝘨𝘢𝘣𝗹es 𝘦𝘯 𝗻o𝘃𝘦𝗅𝗮𝘴4𝖿a𝘯.𝗰o𝗺
«Yo elijo a Theo». Ellie se levantó con elegancia, con una sonrisa radiante y segura mientras miraba a Theo a los ojos.
Los labios de Theo esbozaron una leve sonrisa en respuesta, aunque su mirada se detuvo en Gracie por un instante fugaz antes de apartarse.
Un fruncimiento de ceño se dibujó en los labios de Alan. No aprobaba su elección, pero no podía negarle nada, así que se quedó en silencio. «¿Y tú, Gracie?», preguntó.
Tras respirar hondo para tranquilizarse, Gracie levantó la vista y extendió lentamente un dedo hacia Brayden.
Su expresión se mantuvo gélida; le dirigió una mirada fugaz antes de desviar la vista hacia otro lugar.
Cuando bajó la mano a un lado, el peso de la mirada divertida de alguien le rozó la piel como el hielo. Un estremecimiento la recorrió.
Se tragó el nudo que tenía en la garganta, con el pulso acelerándose. El resto de la conversación se desvaneció en una neblina: las palabras se le escapaban como el viento. Sus pensamientos se encerraron en sí mismos.
Quizá esta segunda oportunidad en la vida no fuera más que una cruel ilusión.
Pero el dolor de sus uñas clavándose en la palma de la mano le dijo que no era un sueño en absoluto.
Cuando terminó la charla, todos se dirigieron hacia el comedor. Los Stanley se excusaron poco después de la cena. Theo se quedó para despedirse cortésmente, con su voz suave y magnética, y su mirada llena de un encanto tranquilo.
Brayden, por su parte, no dirigió ni una sola mirada a Gracie ni a Ellie; simplemente se dio la vuelta y salió con paso firme.
Una vez que la atención de Theo se desvió, la tensión abandonó el cuerpo de Gracie y exhaló un largo suspiro que no se había dado cuenta de que estaba conteniendo.
Levantándose de su asiento, se dirigió de vuelta a su habitación. Al pasar por el estudio, unas voces débiles llegaron a sus oídos: una conversación que no tenía intención de escuchar.
—¿Te has vuelto loca? ¿Por qué elegirías a Theo? ¡Con Brayden en escena, Theo no tiene ninguna posibilidad de hacerse con el imperio Stanley! —le espetó Jane a Ellie, con un tono de irritación en la voz.
Ellie y Gracie tenían el mismo padre, pero no la misma madre. La madre de Gracie había fallecido un año antes de que Alan se volviera a casar. Jane se había incorporado a la familia poco después, trayendo consigo a su hija, Ellie.
No era ningún secreto que Alan había traicionado a la madre de Gracie y, durante años después de eso, Gracie vivió en su propia casa como una invitada indeseada.
Bajando la mirada, Gracie empujó la puerta y se apoyó ligeramente contra el marco. Sus ojos se posaron en su muñeca, suave e impecable, sin una sola cicatriz. En su vida anterior, una horrible cicatriz había desfigurado aquel lugar.
¿Theo era devoto? Ellie no podía estar más equivocada. En realidad, aquel hombre era frío, manipulador y perturbadoramente hábil para confundir las mentes de los demás. Todo lo que había conseguido antes se había construido a costa del tormento de Gracie.
Juró que en esta vida nadie volvería a hacerle daño de la misma manera.
.
.
.