✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 13:
🍙🍙 🍙 🍙 🍙
Gracie pensó que por fin había conseguido los fondos para comprar el equipo de laboratorio que tanto necesitaba. Al parecer, se equivocaba.
Una leve sonrisa se dibujó en los labios de Charlie mientras sacaba una tarjeta bancaria negra y se la entregaba. «El señor Stanley te ha preparado esto», dijo con ligereza. «Hay ocho millones en ella, así que deja de preocuparte».
Los dedos de Gracie se detuvieron sobre la tarjeta como si fuera algo de un valor incalculable. La tensión de su rostro se relajó. «Gracias».
Un destello de curiosidad cruzó el rostro de Charlie. «¿Te estás quedando sin fondos?».
—Obviamente —murmuró entre dientes.
La investigación le consumía tiempo, dinero y energía, pero esa era una verdad que le ocultaba a Charlie.
𝖱о𝘮а𝘯𝗰𝗲 у 𝗉asі𝗼́𝘯 e𝘯 𝗇𝘰ve𝗅𝖺𝘀𝟦𝘧𝘢𝗇.co𝗺
Una vez en el coche, Charlie arrancó el motor y la condujo hacia la extensa finca de los Stanley.
Brayden residía en una lujosa villa privada situada a poca distancia de la casa principal: un rincón tranquilo de lujo. Gracie también se mudaría allí.
El lugar le parecía amplio y liberador; su quietud la envolvía como una especie de libertad más que de soledad.
Tras meter en la maleta algo de ropa para cambiarse y lo imprescindible, Gracie se dirigió directamente al laboratorio sin molestarse en descansar.
Cuando entró en su despacho, Phoebe se deslizó detrás de ella, con los labios entreabiertos como si fuera a hablar, pero tragándose las palabras.
—Adelante, cuéntame qué ha pasado —dijo Gracie, volviéndose hacia ella.
Phoebe se quedó pensativa un instante y, finalmente, confesó: «Se han agotado los fondos y aún necesitamos comprar varios equipos importantes para el laboratorio».
«Esto es obra de Alan Sullivan, ¿verdad?», preguntó Gracie tras una pausa de apenas un latido, con la mirada endurecida.
En su vida anterior, se había sumergido por completo en la investigación, dejando todos los aspectos de las operaciones de la empresa en manos de su padre.
Cuando Theo tomó las riendas, descubrió que Alan había estado malversando fondos de la empresa durante años, dejando a su empresa con un déficit enorme.
A Phoebe le pareció extraño: Gracie siempre había hablado de Alan con admiración, pero hoy su tono no transmitía más que fría indiferencia. Quizá había pasado algo entre ellos, pensó Phoebe.
—No ha aparecido últimamente —dijo con una sonrisa nerviosa—. Y no parece que vaya a hacerlo en breve.
Dado que, técnicamente, Alan seguía supervisando las operaciones, Gracie no vio motivo para montar una escena. Simplemente preguntó, con voz tranquila: «¿Cuánto costará el equipo?».
«Un mínimo de treinta millones, posiblemente hasta cincuenta», admitió Phoebe, con el rostro tenso por la preocupación. «Pero apenas queda un millón en la cuenta».
Gracie sintió un nudo en el pecho. Los ocho millones que Brayden le había dado, que en su momento le habían parecido una salvación, ahora le parecían lamentablemente insignificantes ante la crisis que se cernía sobre la empresa.
.
.
.