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Capítulo 480:
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Dirigió su atención hacia el padre de ella. «¿Y este caballero es…?»
La pregunta tenía un peso que Cecilia no acababa de entender.
«Mi padre, VanDyck Moore», respondió ella, aunque le pareció una pregunta extrañamente innecesaria.
Aun así, dado que se habían encontrado por casualidad, los presentó. «Papá, este es el señor Zane Locke».
Su padre respondió educadamente, pero sus ojos denotaban cierta desconfianza.
Mientras tanto, Esther había terminado de elegir la ternera y las gambas y se fijó en que estaban charlando con alguien.
Se acercó, dispuesta a presentarse con una sonrisa, hasta que vio quién era.
En cuanto reconoció a Zane Locke, se le fue todo el color de la cara.
La cesta de la compra se le resbaló de los dedos y los productos frescos se esparcieron por el suelo pulido.
El sonido de los tomates al golpear el suelo fue ensordecedor en el repentino silencio que se produjo entre ellos.
Punto de vista del autor
Habían pasado casi tres décadas, pero Esther Moore lo reconoció en cuanto sus miradas se cruzaron.
Zane Locke.
El tiempo había añadido algunas arrugas a su rostro y canas a sus sienes, pero su postura seguía siendo majestuosa y su presencia inconfundible.
No había perdido la tranquila solemnidad que antaño hacía que la gente se detuviera a mitad de frase cuando él entraba en una habitación.
Y, sin embargo, allí estaba, rodeado de cajas de arroz jazmín y quinoa orgánica, mirándola como si fuera un fantasma de una vida que apenas recordaba, pero que no podía ignorar.
Zane Locke.
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El hijo mayor de la familia Locke, un nombre que se susurraba con cierta reverencia en los círculos políticos y, de forma menos pública, entre aquellos que gestionaban la frágil relación entre los clanes de hombres lobo y el mundo humano.
VanDyck y Cecilia no sabían qué pensar de la tensión que se respiraba entre ellos.
Una mirada entre padre e hija fue suficiente para confirmar que ambos habían notado que algo estaba… fuera de lugar.
A Esther se le hizo un nudo en la garganta.
Su madre, Helena, trabajaba como ama de llaves interna para los Locke.
Había vivido en la casa de los Locke durante muchos años antes de mudarse a Denver para ir a la universidad, aunque nunca le había mencionado a su hija que conociera personalmente a Zane.
La tensión que se respiraba entre ellos era imposible de ignorar.
VanDyck y Cecilia intercambiaron miradas, reconociendo en silencio la extraña tensión que se respiraba en el ambiente.
—¿Eres la hija de Helena… E… Emma? —preguntó Zane, rebuscando en su memoria para ponerle nombre a un rostro joven de su pasado.
Esther palideció.
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Nota de Tac-K: Lindo día queridas personitas. Dios les ama y Tac-K les quiere mucho. („• ֊ •„)੭
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