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Capítulo 996:
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Un chasquido agudo resonó, cortando el aire de la habitación.
Los ojos de Víctor se abrieron como platos al ver a Allison agacharse y arrastrar una hoja por su rostro.
«Arghhh…»
Intentó gritar, pero las palabras nunca salieron.
El ruido había sido tan fuerte que debería haber llamado la atención de alguien cercano.
Pero entonces Víctor se dio cuenta de que sus hombres probablemente estaban demasiado ocupados, atrapados en un feroz tiroteo en el exterior.
Eso lo dejó solo para lidiar con esta aterradora mujer.
Allison parecía un monstruo frío y despiadado.
«Recuerdo… ¿mencionaste que querías verme con un atuendo sexy?», dijo.
Se inclinó, deslizando la hoja lentamente por el rostro ya desgarrado de Víctor.
Una sonrisa malvada se dibujó en sus labios.
«Bueno, creo que esta sangre fresca te queda mucho mejor como atuendo».
Victor no pudo responder, su mandíbula rota lo imposibilitaba.
El miedo era lo único que se reflejaba en su rostro.
«¡No… no, por favor!», suplicó.
Pero Allison ya le había hecho innumerables y crueles cortes en la cara. Victor se retorció de dolor, jadeando por respirar, ¡con los ojos a punto de salírsele de las órbitas!
«¿Ya no puedes soportarlo? El dolor que sientes no se compara con lo que sufrieron esas chicas de las que traficaste», dijo.
Allison soltó una risa escalofriante, sin dejar de trabajar con las manos.
Era inquietantemente buena en esto.
No iba a dejar que muriera fácilmente, ni iba a dejar que se desmayara.
Su objetivo era hacerle soportar la agonía de estar cerca de la muerte, una y otra vez.
Mientras tanto, Amya gritó en voz alta: «¡Allison, cuidado!».
En ese momento, alguien había entrado silenciosamente en la habitación, listo para abrir fuego.
Allison reaccionó al instante, agarrando a Víctor por el cuello con un movimiento suave y utilizándolo como escudo humano.
«Antes de apretar el gatillo, ¿por qué no adivinas quién morirá primero, Víctor o yo?», preguntó.
Su voz era tranquila, sin mostrar ningún rastro de miedo, incluso con el peligro acercándose.
Sostenía a Víctor frente a ella, usando su cuerpo como escudo, e incluso llevó a Amya a un lugar seguro detrás de ella.
Victor entendió perfectamente su plan.
Su rostro, empapado en sangre, parecía salido de una pesadilla.
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