✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 994:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Luego fingió retroceder asustada.
«¿Qué estás planeando hacer?», preguntó, tratando de sonar nerviosa.
«No te preocupes, solo quiero hacerte más… atractiva», dijo Víctor, con una sonrisa retorcida y maliciosa.
Se acercó a Allison, con la mirada fija en la suya.
—Escuchad, chicas, si queréis salir de aquí, tendréis que llevar estos trajes más tarde —dijo con frialdad—. Yo mismo os acompañaré al crucero para el entrenamiento. Después de eso, ningún hombre podrá resistirse a vosotras. Si intentáis resistiros, no me echéis la culpa por ponerme duro.
Sus palabras golpearon como una bofetada.
Amya casi estalló de ira, pero la mano de Allison la agarró con fuerza, deteniéndola.
Allison miró fríamente a los ojos de Víctor y dijo: «Te sugiero que no lo hagas, o te arrepentirás».
Por un breve momento, Víctor sintió como si un animal salvaje lo estuviera evaluando. La frialdad que irradiaba era como el peso de alguien que había pasado por innumerables muertes y derramamientos de sangre.
Como asesino, reconoció esa sensación: pura intención asesina. Pero solo duró un segundo.
Cuando Víctor volvió a la realidad, le pareció casi risible.
¿De verdad se había dejado intimidar por la mirada de una mujer?
«Jaja, alguien de verdad cree que me arrepentiré de algo», se rió Víctor, burlándose de ellas.
Se acercó, paso a paso, acorralándolas.
Nadie se había atrevido nunca a interponerse en su camino.
Además, el crucero estaba a punto de zarpar, y necesitaba domesticar a estas dos mujeres y hacerlas obedecer antes de llevárselas con él.
«¡Arrepentimiento no está en mi vocabulario! Tú…».
«Mejor que te comportes, o si no…». Pero antes de que pudiera terminar, el agudo aullido de las sirenas de la policía cortó el aire. ¡Uy!
¿Cómo podía estar la policía aquí?
El cuerpo de Víctor se tensó, su columna se puso rígida por la alarma.
Frunció el ceño y gritó, con voz llena de ira. —¿Quién está llamando por teléfono, o es el altavoz? ¡Que alguien lo apague ahora mismo!
Pero Allison sabía exactamente lo que significaba: Kellan estaba trayendo gente.
Antes de que Víctor pudiera reaccionar, Allison se puso de pie detrás de él.
—Idiota, son sirenas de policía —dijo, con un tono tan escalofriante como un río helado—. La policía está aquí. Tus días de gloria han terminado.
Mientras hablaba, ya había cortado las cuerdas con una cuchilla.
«Cállate, solo dices tonterías», espetó Víctor, que aún no se había dado cuenta de lo que se avecinaba.
.
.
.