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Capítulo 878:
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«Esta noche, Josh no estará y el alcalde no tendrá más remedio que apoyarme», dijo.
Esas palabras no estaban destinadas a que ella las oyera.
Pero tal vez debido a su comportamiento suave y su presencia tranquilizadora, bajó la guardia.
Allison fingió obedecer y respondió: «Definitivamente lo conseguirás».
Se dio cuenta de que el plan principal de Verruckt para esa noche era acabar con Josh.
Al mismo tiempo, Kylo tenía la mirada puesta en eliminar tanto a Verruckt como a Josh. El enfrentamiento era inevitable.
Mientras estaba perdida en sus pensamientos, Verruckt volvió a levantar su barbilla.
«Alice, no te volverás contra mí, ¿verdad?», preguntó. Parecía sonreír, pero sus ojos carmesí ocultaban una intención mortal.
Allison comprendió rápidamente el significado de sus palabras.
Si lo traicionaba, las consecuencias serían fatales.
Pero ella no era Alice.
«Por supuesto, juro que no te traicionaré», dijo Allison con tono preocupado, aunque sus palabras distaban mucho de ser sinceras. —Señor Shaw, solo espero que salgas con vida. Su simple respuesta hizo que la expresión de Verruckt fuera aún más difícil de leer.
—Te lo prometo —dijo.
Verruckt la miró profundamente a los ojos. —Una vez que esta misión termine, te daré una nueva identidad para que puedas quedarte conmigo para siempre.
Allison asintió. —Entonces estaré esperando las buenas noticias, señor Shaw.
Verruckt se rió entre dientes.
Su voz grave llegó a su oído. —Di mi nombre —exigió.
—Verruckt —respondió ella.
En ese momento, Verruckt sintió una oleada de emoción, algo que alivió su malestar.
—Espera a que regrese.
Verruckt no estaba seguro de si ese sentimiento de posesión era realmente afecto.
Pero sabía una cosa: lo que quisiera, lo conseguiría.
Y tenía todo el tiempo del mundo para averiguar qué significaba realmente este sentimiento en su corazón.
Allison se quedó paralizada.
Desde donde estaba, podía distinguir la pronunciada nuez de Adán de Verruckt y las suaves y expuestas líneas de su cuello y clavícula, enmarcadas por varios botones desabrochados.
Lo que más la inquietaba era la fuerte sensación de que tenía poco control sobre sí mismo debido a lo cerca que estaban.
Era como estar cerca de un depredador, listo para atacar.
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