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Capítulo 511:
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Aquella mirada distante y despectiva hirió a Colton más profundamente de lo que esperaba, dejándole un desasosiego desgarrador.
Con expresión neutra, sacó finalmente un cheque y se lo entregó al camarero. «Apuesto por Amor».
«Entendido», respondió el camarero, mostrando una alegre sonrisa mientras aceptaba el cheque.
Mientras tanto, Allison terminó de escuchar al crupier exponer las reglas. Primera partida: Texas Hold’em.
El crupier barajó la baraja y repartió dos cartas a Allison y Amor, dejando tres cartas comunitarias. Amor cogió unas cuantas fichas, con los dedos bailando con facilidad, y las echó en el bote.
«Señorita Serpiente Escarlata, ¿es este su primer rodeo?».
«Más o menos», contestó Allison, con el ceño ligeramente fruncido, como si aún estuviera atando cabos. Sólo después del comentario de Amor igualó tímidamente la apuesta con el mismo número de fichas. Amor se rió, sacudiendo la cabeza. «Eres valiente, lo reconozco».
Los espectadores intercambiaron miradas y negaron con la cabeza, consternados. Esperaban que el formato al mejor de tres alargara el suspense, pero parecía que Scarlet Snake ni siquiera sabía jugar.
En ese momento, Allison miró su mano: un cuatro de tréboles y un ocho de corazones, una mano terrible se mire por donde se mire. Pero un leve destello brilló en sus ojos.
Pensó que tirar la partida a propósito podría ser complicado, pero el destino parecía más que dispuesto a echarle una mano.
El crupier preguntó: «¿Ve, sube o se retira?».
«Subo», dijo Amor con confianza, lanzando el doble de fichas.
Miró a Allison, medio divertida, medio compasiva. «Scarlet Snake, podrías retirarte. Es una mano pésima, ¿no?».
El crupier se volvió hacia Allison, que dudó un momento antes de levantar la mirada.
«Subo», dijo Allison, igualando la cantidad ficha por ficha.
El crupier mantuvo la calma, pero la corrigió suavemente.
«Eso es una llamada. Subir significa añadir más a la apuesta anterior».
Allison asintió. «Entonces igualo».
El crupier suspiró para sus adentros, observando en silencio a otro recién llegado al juego. Recogió las fichas y mostró las cartas comunitarias: una sota de picas, un seis de tréboles y un diez de diamantes.
Los ojos de Amor brillaron mientras golpeaba la mesa con sus uñas cuidadas, con una sonrisa socarrona en los labios. «Parece que tengo esto en la bolsa».
La vacilación de Allison se hizo más evidente, sobre todo cuando el crupier volteó la cuarta y la quinta carta. Sus movimientos parecían espontáneos, siguiendo las apuestas de Amor sin ninguna estrategia clara.
El público la observaba, perplejo. Nadie esperaba que Allison fuera tan novata. Al ver su ventaja, Amor se echó hacia atrás, sorbiendo tranquilamente su bebida. La victoria era ahora una mera formalidad.
«Serpiente Escarlata, me muero por ver qué cartas escondes».
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