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Capítulo 423:
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El hecho de que el comentario proviniera de una mujer joven no hizo sino avivar aún más la irritación de Louis.
Allison le miró fijamente, sin inmutarse por su enfado. «Sólo te estoy dando un consejo».
Antes de que Louis pudiera replicar, Melany aprovechó la oportunidad.
«Allison, si no entiendes bien el proceso, probablemente sea mejor que no interfieras. No querríamos interrumpir el cuidadoso trabajo del señor Sugden, ¿verdad? Después de todo, no hay nadie más cualificado que él».
Colton, que había estado observando en silencio, dejó escapar un pequeño suspiro, con el ceño fruncido. «Allison, sé que eres experta en pintura, pero éste es un campo diferente. El proceso de restauración es crucial, sobre todo porque significa mucho para el abuelo».
Allison lo miró de reojo y le dio un codazo.
En efecto, el rostro de Colton se puso de un blanco espectral y de repente se le formó una capa de sudor en la frente.
Seguía sin entender por qué Gordon les había pegado tanto a él y a Melany aquella noche en el metro. ¿Había sido la subasta el verdadero motivo de su ira? Los pensamientos de Colton se dispersaron mientras se removía incómodo, mientras Allison volvía a centrar su atención en el cuadro.
«La restauración de arte no es sólo una habilidad», dijo, sus ojos trazando los contornos de la obra de arte dañada. «Es un oficio. Requiere paciencia, sensibilidad y comprensión de la propia historia.
En el caso de las obras dañadas por la erosión natural o la intervención humana, la restauración debe respetar la autenticidad del original. No se puede cambiar a voluntad».
Su voz era suave, pero su mirada atravesaba a Louis como el hielo. Su rostro, pálido como la ceniza, se desmoronó bajo su último e implacable golpe.
«¿Y qué acabas de hacer? Has estado a punto de destruir el alma del cuadro».
Keanu parpadeó, su incredulidad dio paso a la más mínima chispa de esperanza. «Mi niña, ¿realmente tienes esas habilidades de restauración?».
Su decepción anterior se desvaneció, sustituida por un destello de algo más brillante. Por primera vez en mucho tiempo, vio potencial.
Colton, de pie a un lado, era más difícil de leer. Su rostro se tensó, las emociones se arremolinaban bajo la superficie. «Imposible…», murmuró, entrecerrando los ojos como si tratara de resolver un acertijo.
La mujer que tenía delante no era quien él creía.
Creía haberla descubierto, pero ahora se dio cuenta de que apenas la conocía.
Su verdadero yo permanecía oculto, fuera de su alcance, como un cuadro velado tras capas de tiempo.
Melany captó el sutil cambio en la expresión de Colton y curvó los labios, con los ojos encendidos de resentimiento.
«Allison, tus conocimientos son muy amplios, ¿verdad? Apuesto a que tú también eres una experta», murmuró Melany en voz baja, con la amargura impregnando cada sílaba.
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