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Capítulo 1071:
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Había imaginado que tendría una presencia más imponente. Pero, para su sorpresa, Fabian no parecía intimidante en absoluto. Parecía tranquilo y de voz suave, sin ningún atisbo de dureza.
«Bienvenidos todos». Mientras hablaba, Fabian sonrió y las arrugas de las comisuras de sus ojos se marcaron, dándole el aspecto cálido y familiar de un pariente mayor bondadoso.
Llevaba un traje gris oscuro y unas gafas con montura dorada apoyadas en el pecho, lo que le daba un aire de elegancia y cercanía.
Parecía alguien con quien se podía hablar fácilmente.
Por alguna razón, Allison no podía quitarse la sensación de que conocía a este hombre.
Un extraño dolor le tiró del pecho.
—Allison, ¿estás bien?
Kellan se dio cuenta rápidamente de que algo no iba bien. Le cogió la mano, ofreciéndole apoyo. —¿Te cuesta respirar por culpa de la multitud?
Allison respiró lenta y profundamente. —Estoy bien, probablemente solo me siento un poco mareada por la bebida de antes.
Se convenció a sí misma de que solo era el alcohol el que le afectaba.
Después de todo, nunca había conocido a Fabian.
Allison pensó que la sensación de familiaridad provenía del hecho de que el hombre que tenía delante tenía el aspecto cálido y amable de una persona mayor y cariñosa.
En ese momento, un hombre de cabello castaño se adelantó y le tendió la mano.
«¡Sr. Morgan, es un honor conocerle! ¡Bienvenido a Ontdale!».
La gente como él, que tenía un estatus tan alto, no se limitaba a estrechar la mano a los desconocidos.
Cuando el hombre de cabello castaño miró fijamente a Fabian, sintió una oleada de nerviosismo, como si lo estuvieran examinando de cerca.
«Lo siento… No debería haberte ofrecido la mano».
Atrapado por la emoción de conocer al hombre al que admiraba profundamente, había actuado por impulso.
Pero Fabian sonrió amablemente y tomó la mano del hombre como un anciano bondadoso. «No pasa nada. Solo un apretón de manos», dijo con voz suave y tranquilizadora. «Gracias por tu admiración».
Desde la perspectiva de Allison, pudo ver a Fabian, que ya tenía algunas canas, sonriendo amablemente.
Había conocido a muchas personas que usaban máscaras de cortesía.
Tomemos a Kylo, por ejemplo.
Su amable sonrisa ocultaba una frialdad que llegaba hasta la médula y que hacía temblar a cualquiera que la viera.
Y luego estaba Ferdinand. Parecía despreocupado y juguetón, pero bajo esa fachada había alguien profundamente distante y reservado. Pero esta era la primera vez que veía a un hombre de negocios como Fabian, cuya presencia carecía de condescendencia o fingimiento. Parecía genuinamente amable, una cualidad poco común en su experiencia.
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