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Capítulo 1009:
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Entonces, en ese instante fugaz, Allison se precipitó hacia delante y la tiró hacia atrás. «¡Agárrate a mí!».
Los oídos de Amya se llenaron de un fuerte zumbido, o tal vez toda su mente se había quedado en blanco y confusa. Todo lo que vio fueron los ojos de Allison mirándola fijamente. El viento y las olas parecían desvanecerse en el fondo, con Allison en el centro de todo.
Allison apareció como un rayo, atravesando la oscuridad, iluminando la vida de Amya, por lo demás sombría.
«Allison».
Cuando Amya recuperó el equilibrio, Allison la guió hasta un lugar seguro. Sintió el firme agarre de Allison alrededor de su muñeca.
«Lo siento, no fue mi intención hacer eso antes…»
Antes de que Amya pudiera decir nada más, Allison le dio una bofetada en la cara. El sonido de la bofetada fue agudo y claro, sacando lentamente a Amya de su aturdimiento.
La bofetada de Allison fue contundente, sin ningún atisbo de suavidad. «No te disculpes conmigo, discúlpate contigo misma». Allison la ayudó a llegar a la orilla. Su agarre era firme y su expresión, dura como una piedra.
Si Allison no hubiera actuado con rapidez, es probable que las olas se hubieran tragado a Amya.
«Eres una brillante genio de la informática, un talento poco común que solo tienen unas pocas personas. Desperdiciarlo tirando tu vida por la borda sería una vergüenza para ese talento. Puedo salvarte una vez, pero no seguiré salvándote cada vez».
Allison soltó su mano y miró directamente a los ojos de Amya.
—Amya, esta vez te he salvado por lo que pasó en Fleeingland. Pero a partir de ahora, si sigues tan asustada y débil que quieres huir de la vida y buscar la muerte, no te detendré más. —Allison señaló un punto no muy lejos. —Estamos a solo unos centímetros del lugar peligroso en el que estábamos antes. Ahora la elección es tuya. Puedes seguirme o puedes darte la vuelta y saltar al mar.
Allison había hecho todo lo que había podido. No se arrepentía de nada.
Si Amya seguía queriendo acabar con su vida, Allison no la detendría.
Al igual que lo que Allison había soportado antes —ser huérfana, ser utilizada como sujeto de prueba en una isla desierta, enfrentarse constantemente a la muerte como asesina— ninguna de esas cosas la había quebrantado. Sabía que solo Amya podía salvarse a sí misma.
En los pocos momentos de silencio, la respiración de Amya se hizo entrecortada. La sensación de estar a punto de morir aún estaba fresca en su mente. No podía decir si el frío en su rostro era por las lágrimas o por el agua de mar.
«Quiero ir contigo».
Amya finalmente tomó la mano de Allison, y sus lágrimas cayeron libremente.
«Allison, no volveré a hacer eso».
En lugar de hacer daño a los demás acabando con su vida, decidió centrarse en mejorar su propia vida. La bofetada la había ayudado a comprender sus verdaderos sentimientos.
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