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Capítulo 746:
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Monique había pensado decir que no, pero tras dudar un momento, asintió ligeramente con la cabeza.
Ya no le resultaba fácil confiar en la gente.
Sin embargo, Helena era diferente, alguien en quien sentía que podía apoyarse por completo. Juntas se dirigieron al salón, solo para encontrarlo más concurrido de lo habitual.
El salón nunca estaba vacío, siempre había cierto bullicio.
En una cadena de televisión, la gente yendo y viniendo era parte de la vida cotidiana. Pero hoy parecía exagerado: Helena calculó que casi una décima parte del equipo se había reunido en la sala.
Incluso se preguntó si se había perdido algún anuncio o evento importante. Justo cuando se estaban rascando la cabeza, oyeron murmullos de sorpresa.
«¿De dónde ha salido ese chico tan guapo? ¿Es algún famoso al que está entrevistando el equipo de entretenimiento?», susurró una empleada, con su identificación colgando mientras pasaba apresurada.
««¿Qué famoso? Más bien un soltero encantador. ¡Es mucho más atractivo que esos delicados famosos!», respondió otra.
«Parece joven, pero se comporta con madurez y aplomo, es de primera categoría». Las dos chismosas que cuchicheaban no dejaban de mirar por encima del hombro.
Sus ojos estaban claramente fijos en el otro extremo del salón.
La curiosidad pudo más que Helena, que arrastró a Monique para ver qué estaba pasando.
No tardaron mucho en descubrir el centro de toda la atención.
Cuando Helena se dio cuenta de que el hombre que todos admiraban era Leonino, casi se echó a reír, sobre todo al ver esa sutil sonrisa en sus labios.
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Leonino, sin embargo, no parecía molesto en absoluto.
Asintió con la cabeza a Helena y luego fijó su mirada en Monique.
—Señorita Wilson —dijo, con los ojos ardientes de intensidad.
Nadie podía imaginar lo duros que habían sido los últimos días para él, al igual que lo habían sido para ella.
Él había sido testigo de todas las dificultades por las que ella había pasado.
Cuando Monique se recuperaba en el Centro Médico Cheson, Leonino había entrado discretamente para verla.
Pero, recordando lo nerviosa que parecía en la gala, le preocupaba que aparecer sin avisar pudiera empeorar las cosas.
Así que, una y otra vez, se contuvo.
Cuando se enteró de que había salido del hospital y no tenía ninguna operación urgente programada, se permitió un descanso de cinco días.
Se presentó en Genie TV todos los días para pedir verla y, por fin, hoy apareció. Helena no sabía todo lo que él había hecho, pero notó la emoción en sus ojos.
—Ejem —se aclaró la garganta suavemente, recordándole que ella seguía allí.
Solo entonces Leonino suavizó la intensidad de su mirada.
«¿Por qué no me avisaste antes de venir?», bromeó Helena, y luego actuó como si se le acabara de ocurrir algo. «Ah, ya veo, esto no es trabajo. Es personal, ¿verdad?».
Miró a Leonino, luego a Monique, y su sonrisa se hizo más amplia por segundos.
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