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Capítulo 379:
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«¿En serio?».
«¡Si no me ayudas, se lo llevaré a Dorian!», replicó Helena, fingiendo irritación mientras agarraba el documento y actuaba como si fuera a marcharse.
Alden la tiró rápidamente hacia atrás, haciendo que cayera sobre su regazo.
—Tú… —La repentina cercanía hizo que Helena se sonrojara.
—Dime, ¿hay algo que no haría por ti? —dijo Alden con dulzura, con un ligero tono de sonrisa en la voz.
Al ver que por fin había conseguido lo que quería, Helena soltó un suave suspiro de alivio.
Lo tiró hacia sí por la corbata, obligándolo a mirarla a los ojos.
El apuesto rostro de Alden pareció llenar su visión de golpe.
Helena tragó saliva nerviosamente, tratando de ocultar su emoción y timidez. Con un fruncimiento juguetón, dijo: «No estoy contenta ahora mismo. ¡Que estés dispuesto a ayudarme no significa que vaya a aceptarlo de inmediato! Si quieres trabajar conmigo, ¡tengo mis propias exigencias!».
El Grupo Harrison se había convertido en una organización enorme, con todas sus sucursales funcionando como máquinas bien engrasadas.
Natalie y Kareem se habían retirado de las decisiones cotidianas, dejando la mayor parte de las riendas en manos de ejecutivos experimentados.
Desde que habían vuelto a conectar con Helena, aunque su presencia aún no se había revelado al público, estaban ansiosos por incorporarla al equipo y presentarla a los directivos de alto nivel. No dejaron lugar a dudas: Helena tenía plena autoridad para actuar en su nombre en cualquier asunto comercial.
Aun así, Helena se mantenía al margen. No ansiaba el estatus ni la riqueza, y nunca se había aventurado en los negocios.
Natalie sentía una punzada de decepción que no podía evitar. Supuso que tenía que ver con el hecho de que Helena aún no los veía como parte de su familia.
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Esa tarde, mientras ella y Kareem cuidaban el jardín y charlaban entre las flores, el tema volvió a surgir.
—Helena tendrá que hacerse cargo del negocio de la familia Harrison algún día, pero sigue haciendo la vista gorda con la empresa. ¿Quizás deberíamos animarla a dar un paso adelante? —dijo Natalie con voz insegura.
Kareem se detuvo, lo pensó un momento y luego negó lentamente con la cabeza y una expresión suave. —No la presionemos. Quizás solo necesite un poco más de tiempo.
En ese momento, Natalie soltó un estornudo repentino, sin venir a cuenta.
—¿Estás bien? ¿Has cogido un resfriado? —preguntó Kareem, corriendo hacia ella para sostenerla mientras dejaba a un lado la regadera.
Natalie estaba a punto de burlarse de su exageración cuando su teléfono comenzó a sonar.
Lo cogió y su secretaria le informó: «Sra. Harrison, la Sra. Ellis ha presentado hoy una propuesta a la empresa. Está muy interesada en dirigir un proyecto».
«¿En serio?», preguntó Natalie con sorpresa. «¿La junta directiva le ha dado luz verde? No se han opuesto, ¿verdad?».
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