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Capítulo 315:
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Como de costumbre, Alden mantuvo una presencia discreta. Vestido con un impecable traje de negocios, se sentó entre los demás miembros de la junta, ligeramente alejado del centro de atención. Su posición era discreta, pero su aspecto distintivo y su aire sereno atraían una lluvia de flashes.
Helena y Dominick, junto con sus compañeros periodistas, estaban absortos en capturar las mejores imágenes, con sus lentes enfocados en las figuras influyentes que los rodeaban.
Con todos en sus puestos, comenzó la ceremonia de inauguración.
En medio del bullicio, la atención de Alden se centró de repente en Helena.
Vestida con una sencilla sudadera y vaqueros, con el pelo recogido en una coleta alta, irradiaba la energía vibrante de una estudiante universitaria lista para afrontar un día en el campus. A pesar de su complexión delgada, manejaba la voluminosa cámara con una facilidad y precisión impresionantes, la viva imagen de la profesionalidad.
Sin darse cuenta, Alden se encontró siguiendo cada uno de sus movimientos con la mirada, con una sonrisa silenciosa en los labios. Verla le llenaba de más orgullo que cualquier rascacielos con su nombre.
Ese momento de admiración se vio interrumpido bruscamente cuando Dominick regresó con una botella de agua en la mano y le quitó la cámara a Helena. Sus movimientos eran fluidos, una pareja bien coordinada en acción. Helena enderezó con naturalidad el cuello desaliñado de Dominick, como si fuera algo innato en ella.
La intimidad casual del gesto borró la sonrisa del rostro de Alden.
Sin dudarlo, impulsado por un impulso repentino, Alden se volvió hacia su asistente y le ordenó con severidad: «Trae a la reportera de Genie TV. La quiero en primera fila, tomando las fotos».
El asistente se apresuró a cumplir la orden.
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Cuando Helena recibió la información, su emoción se disparó, impulsándola hacia la escalera mecánica con un brío en sus pasos. Una suave sonrisa apareció en el rostro de Alden al ver la radiante alegría que iluminaba sus rasgos.
Sin embargo, su sonrisa se desvaneció rápidamente cuando se fijó en Dominick, ese tipo tan molesto, que la seguía por la escalera mecánica.
La ceremonia de inauguración concluyó en ese momento.
Eleanino, tras devolver las relucientes tijeras de plata a la bandeja que le ofrecía la azafata, vio a Helena en la escalera mecánica. Una sombra cruzó su rostro, pero mantuvo la compostura y señaló sutilmente a un empleado que se encontraba detrás.
Entendiendo la señal, el empleado se abrió paso discretamente entre la multitud, llegó a la escalera mecánica y pulsó silenciosamente el botón de pausa.
Helena y Dominick estaban uno al lado del otro cuando llegaron al punto más alto de la escalera mecánica. Ambos iban cargados con pesado equipo y acababan de levantar las piernas para bajar cuando la escalera se detuvo de repente. Tomados por sorpresa, la fuerza de la parada los lanzó hacia atrás.
—¡Ah! —gritó Helena, con voz aguda por la sorpresa.
Alden entrecerró los ojos inmediatamente. En un instante, su imponente figura se lanzó hacia delante. Atrapó a Helena por la cintura con manos firmes.
Los demás se apresuraron a reaccionar, pero fueron un paso demasiado lentos.
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