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Capítulo 263:
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Por un instante, Helena sintió un desafío inconfundible en el aire. Lo percibió al instante y entonces lo comprendió todo.
De repente, Helena se dio cuenta de por qué el nombre de Eleanino le resultaba familiar: se parecía mucho a Nyno.
La entrevista de Helena no era urgente, después de todo, tanto Alden como Dorian siempre le dedicaban tiempo sin pensarlo dos veces.
Eleanino acababa de regresar al país y estaba poniendo al día a Alden sobre algunos asuntos relacionados con el trabajo. En poco tiempo, llegó la hora del almuerzo.
Por pura coincidencia, Dorian había terminado la rueda de prensa más o menos a la misma hora. Así que los cuatro se encontraron saliendo a comer juntos.
—Recuerdo que te encantaba ese rinconcito privado de Walnut Lane. ¿Qué tal si vamos allí? —sugirió Dorian.
Eleanino sonrió, visiblemente más cómoda con él que con Alden. Con un tono burlón, respondió: «Me emociona que lo recuerdes».
«Por supuesto», respondió Dorian con una sonrisa. «Somos amigos desde hace años, ¿cómo podría olvidarlo? La última cena que tuvimos los tres en casa fue precisamente en ese lugar. Alden y yo nunca lo hemos olvidado».
Al oír esas palabras, Helena sintió un vacío en el estómago, un suave pinchazo, como un susurro que le recordaba que no pertenecía a ese grupo. Eleanino parecía tan familiar con Dorian y Alden. Estaba claro que habían compartido una parte de sus vidas, una parte en la que Helena nunca podría entrar.
No estaba celosa. No exactamente. Pero sentía una punzada de arrepentimiento. Arrepentimiento por ese vacío en el pasado de Alden en el que ella simplemente no existía.
Cuando llegaron al restaurante, Dorian se tomó la libertad de pedir los platos favoritos de Eleanino para ella. Alden, siempre atento, se aseguró en silencio de que todo lo que le gustaba a Helena también estuviera en la mesa.
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En cuanto sirvieron los platos, Dorian se reclinó en la silla con una mirada pícara.
—Eleanino, ya lo sabes, ¿verdad? Alden se ha casado. ¿Te lo puedes creer? ¡Un matrimonio secreto! ¿Ocultarte algo así? Es indignante. ¡Deberías pedir un aumento para compensarte!
Eleanino levantó la cuchara con elegancia y tranquilidad, y luego miró a Alden por encima del borde del plato.
—La verdad es que me sorprendió. Es decir, esperó tantos años a Nyno. Sinceramente, no creía que se casara con nadie más.
Insistió deliberadamente en el nombre de Nyno, como si quisiera que Helena sintiera su peso.
Dorian miró rápidamente a Helena, dispuesto a intervenir para aclarar que Nyno era Helena.
Pero antes de que pudiera hablar, Alden carraspeó deliberadamente y cambió de tema.
Ya lo había notado antes, ese ligero rastro de incomodidad en Helena cada vez que se mencionaba ese nombre. Y, en sus tranquilas reflexiones, Alden había llegado a comprender la verdad. Helena temía que la ternura que él sentía por ella no fuera más que un eco del pasado, una amabilidad nacida de la culpa por la chica que había sido.
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