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Capítulo 610:
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Recuerdos largamente enterrados resurgieron sin que yo lo deseara, transportándome a una noche que me había perseguido durante años, una noche sumida en una oscuridad tan intensa que parecía viva, arañándome con manos heladas.
Si no fuera por ella… si esa chica no hubiera estado allí, Dominic, Clayton y yo podríamos haber perecido en el abismo de aquella terrible noche.
Mi mirada se suavizó y el tono cortante de mi voz se atenuó con una gentileza desconocida.
—¿Tienes hermanos? —pregunté, ahora con voz más tranquila.
Evelyn parpadeó, claramente sorprendida por el repentino cambio de tema. Pero respondió con sinceridad: —Alteza, tenía una hermana mayor. Pero falleció.
—¿Tenías una hermana? —repetí, mirándola como una estatua. Mi corazón latía con fuerza mientras insistía: —¿Cómo se llamaba?
Su expresión se nubló de tristeza. «Anthea Smith», dijo en voz baja, y cada sílaba me golpeó como un trueno.
Anthea Smith.
El nombre explotó en mi mente, dispersando mis pensamientos coherentes como metralla. Se me cortó la respiración y mi corazón golpeó contra mis costillas mientras mi cuerpo se sentía suspendido en el tiempo.
«Alteza, mi hermana falleció antes de que yo naciera», continuó Evelyn, ajena a la confusión que sentía en mi interior.
«Mis padres me dijeron que tenía unos diecisiete años cuando ocurrió».
Las piezas encajaron con escalofriante precisión. La edad coincidía. El nombre coincidía.
Pero, ¿podía existir tal coincidencia en este mundo?
Tragué saliva y forcé las palabras. «¿Por qué tu apellido es Nixon, pero el de tu hermana era Smith?».
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Evelyn ladeó ligeramente la cabeza y, a pesar de la gravedad de la conversación, su voz se mantuvo tranquila. —Yo tomé el apellido de mi padre, Nixon, mientras que mi hermana tomó el de mi madre, Smith.
Su explicación era sencilla y lógica, pero, aun así, una nueva oleada de fuego recorrió mis venas. Mi cuerpo temblaba violentamente.
Sin decir nada más, di media vuelta y salí tambaleándome de la sala de urgencias.
Tenía que saberlo. Necesitaba descubrir la verdad. ¿Era Evelyn realmente la hermana de Anthea?
Punto de vista de Makenna:
No recordaba cómo había llegado a mi casa. Mi mente era un lío enredado, consumida por el caos que acababa de estallar en la cafetería.
Me desplomé sobre la cama y me sentí como una marioneta sin vida a la que le habían cortado los hilos.
El agotamiento me abrumaba y miraba fijamente al techo mientras las lágrimas caían sin control, empapando la esquina de mi almohada.
Solía pensar que mi corazón pertenecía únicamente a Clayton, que cada mirada y cada palabra suya podían hacerme perder el control emocional.
Pero en algún momento me di cuenta de que Bryan había empezado a colarse en mis pensamientos, robándome parte de mi afecto. Quizás, si era completamente sincera conmigo misma, los tres príncipes habían logrado hacerse un hueco en mi corazón, cada uno a su manera.
Sin embargo, lo que más me dolía era la forma en que Clayton y Bryan habían mirado a Evelyn esa mañana en la sala de entrenamiento.
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