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Capítulo 961:
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Bruce contuvo la respiración, sin atreverse a perturbar la concentración de Ashton. Solo cuando Ashton cerró el fragmento se atrevió a preguntar: «¿Qué tal, Ashton? ¿Has descubierto algo?».
«El contenido detallado ha sido arrancado», respondió Ashton con franqueza. «Solo puedo entender el concepto general, pero no es suficiente.
«Entonces, ¿podrías usar tu experiencia para reconstruir el contenido completo?», insistió Bruce, con un atisbo de esperanza en la voz.
Ashton negó con la cabeza con firmeza. «Es difícil. Crear medicamentos basándose únicamente en la imaginación y las conjeturas es prácticamente imposible. Las cantidades de los materiales medicinales pueden afectar drásticamente a su eficacia. Una diferencia de tan solo un gramo podría alterar todo el resultado y provocar una toxicidad impredecible. Por eso precisamente desarrollar nuevos medicamentos es una tarea tan difícil. A veces, ni siquiera miles de millones de dólares son suficientes para financiar el proceso de desarrollo».
Bruce se encogió de hombros, invadido por la decepción. Parecía que sus grandiosos planes tardarían mucho más en materializarse de lo que había esperado.
Una sensación de impotencia se apoderó de Ashton. Aunque descubrir la fórmula completa podría catapultar a su empresa a cotas sin precedentes, la realidad les había jugado una mala pasada mucho más dura de lo previsto.
Sin embargo, la determinación ardía en su interior mientras reabría el fragmento desgastado, con sus agudos ojos buscando cualquier detalle que se le hubiera pasado por alto y que pudiera desvelar sus secretos.
De repente, el reconocimiento se reflejó en su rostro. Al examinarlo más de cerca, ciertos pasajes le resultaron familiares, como si los hubiera leído antes.
En un destello de intuición, Ashton recordó el fragmento que Leonardo le había confiado.
«¡Espera! ¡Creo que puedo empezar a armar este rompecabezas!», exclamó con renovada energía en su voz. Sin perder un momento, Ashton corrió a su habitación y recuperó su propio fragmento del antiguo texto.
Bruce observó con asombro cómo Ashton alineaba meticulosamente los dos fragmentos uno al lado del otro.
Tal y como había teorizado Ashton, el contenido de ambas piezas se complementaba a la perfección. La información que antes estaba fragmentada ahora formaba un cuadro completo, no solo revelando los efectos de la medicina, sino también proporcionando listas detalladas de los ingredientes necesarios y métodos de preparación precisos con una claridad extraordinaria.
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Lo que sorprendió aún más a Ashton fue el descubrimiento de tres fórmulas completas dentro de los fragmentos fusionados, cada una más intrigante que la anterior.
«La píldora del escudo marítimo», reflexionó pensativo, «concede la capacidad de respirar bajo el agua al aumentar temporalmente la capacidad pulmonar. Aunque es potente, su aplicación especializada la hace inadecuada para la estrategia de mercado inicial de nuestra empresa.
Luego está el Polvo de la Juventud Eterna, famoso por sus propiedades antienvejecimiento. Aunque es más comercializable, reunir sus ingredientes raros resultaría demasiado laborioso para una producción inmediata».
A pesar de las notables propiedades de estos medicamentos, Ashton no podía evitar sentirse frustrado por la imposibilidad de producirlos en masa para el mercado actual. Sin embargo, cuando sus ojos se posaron en la última fórmula completa, una chispa de emoción se encendió en su interior.
El Bálsamo Recuperador, como se llamaba este ungüento medicinal, parecía casi demasiado bueno para ser verdad. No solo sus ingredientes eran fáciles de conseguir en el mundo moderno, sino que sus efectos eran nada menos que extraordinarios. Si las afirmaciones del antiguo texto eran ciertas, este medicamento milagroso podría ser el catalizador que su incipiente empresa necesitaba para alcanzar cotas sin precedentes.
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