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Capítulo 641:
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Este espectáculo le resultaba muy familiar a Antoni, que tenía años de experiencia en los oscuros ámbitos del juego ilegal.
Para Antoni, esos arrebatos eran casi rutinarios. Se encogió de hombros con indiferencia, extendiendo las manos en un gesto de inocencia.
«Las cartas las repartió otra persona. Yo ni siquiera las he tocado, así que hacer trampas es imposible. ¿Recuerdas cuando te gané antes? No te acusé de hacer trampas. ¿Será que estás enfadado por haber perdido?». Cuando Antoni terminó de hablar, se produjo un cambio visible en el comportamiento de Ashton, como si sus palabras le hubieran llegado al alma.
Aprovechando el momento para seguir pinchándolo, Antoni se burló: «Hace un momento estabas muy creído y ahora mírate. ¿Te queda algo de dinero? Si no, mejor me voy».
Esta burla pareció electrificar a Ashton, que se apresuró a intervenir: «Espera, espera. Todavía tengo algo de dinero. ¡Déjame buscarlo y seguimos!».
Con movimientos apresurados, Ashton recuperó su teléfono, marcó un número y habló en voz baja.
Después de varias llamadas, consiguió reunir fondos suficientes y puso sobre la mesa un montón de fichas que ascendían a cien mil dólares.
La sonrisa desapareció del rostro de Ashton, dejando una expresión sombría, como si se enfrentara a su archienemigo.
«Está bien, vuelvo al juego. Sigamos», declaró Ashton con voz tensa y decidida.
«Esta vez, repartiremos las cartas nosotros mismos. No hace falta un crupier».
Antoni arqueó una ceja en respuesta, con actitud impasible. «Como quieras. Por mí, da igual». Sin embargo, bajo su fachada indiferente, Antoni estaba secretamente emocionado. La actitud de Ashton le resultaba muy familiar, similar a la de los innumerables novatos ingenuos a los que Antoni había burlado antes.
Ashton había caído directamente en la trampa que Antoni había preparado meticulosamente. Ahora solo quedaba atraerlo más hacia una situación de la que no podría escapar.
Con su plan bien definido en mente, Antoni ejecutó su estrategia durante las siguientes rondas. A propósito, Antoni dejó escapar algunas partidas, permitiendo que Ashton recuperara casi todo el dinero que había perdido anteriormente.
Cuando Ashton agarró su riqueza recuperada, su sonrisa reapareció, una imagen que Antoni había estado esperando.
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La intención de Antoni era clara: infundir una falsa confianza en Ashton, convenciéndolo de una posible victoria para luego revelar su verdadero plan.
En las tres rondas siguientes, Antoni reveló una mano impecable de 21 puntos cada vez. Incluso en una ocasión en la que Ashton igualó sus puntos, Ashton se quedó corto: la carta más baja de Ashton tenía más puntos. Antoni barrió rápidamente las casi doscientas mil fichas que antes estaban delante de Ashton.
Alisha, que no conocía bien las complejidades de los juegos de cartas, se dio cuenta de que Antoni ahora poseía todas las fichas, lo que simbolizaba una importante ganancia monetaria.
El rostro de Ashton delató su frustración.
Sin saber cuál sería el siguiente movimiento de Ashton y angustiada por su posible derrota, Alisha extendió la mano para agarrar la de él, con voz cargada de preocupación.
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