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Capítulo 606:
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Red Jack se rió entre dientes, haciendo un gesto con la mano para restarle importancia. —Relájate, ¿quieres? Si hubiera venido a matarte, ya estarías muerto, has tenido muchas oportunidades en el complejo turístico. Pareces tenso, así que pensé que un juego te ayudaría a relajarte.
Ashton se burló, reconociendo rápidamente que la repentina aparición de Red Jack solo podía significar una cosa: le esperaba una trampa. Fue directo al grano y dijo con firmeza: «No estoy aquí para jugar. ¡Entrega a Abrial ahora mismo o tendrás que enfrentarte a mi ira!».
Sin embargo, Red Jack ni siquiera se inmutó ante la advertencia. —Puede que seas más fuerte que yo, Ashton, eso es cierto. Pero ahora mismo no estás en posición de rechazar mis demandas. Si no sigues el juego, la mujer sufrirá las consecuencias. Ella es fundamental en este juego. Si ganas, los dos podréis marcharos libres. Si te niegas, ella morirá. Sin embargo, si pierdes, morirán los dos».
Red Jack arqueó las cejas con confianza. «Efectivamente, lo más inteligente que puedes hacer es rendirte y salvar tu vida».
Ashton apretó los dedos alrededor del tenedor, luchando contra el impulso de lanzárselo a la cabeza de Red Jack.
Era consciente de que el destino de Red Jack estaba estrechamente ligado a la supervivencia de Abrial. Su implicación no se debía a ninguna animadversión personal, sino que Abrial se había visto atrapada en medio del fuego cruzado por su culpa.
Hoy, Abrial lo había invitado al complejo turístico simplemente para animarlo, por lo que era impensable para Ashton dejarla atrás.
Con determinación, Ashton apretó la mandíbula y preguntó: «¿Cuál es tu plan para el juego?».
Al ver la renuente aceptación de Ashton, el rostro de Red Jack se iluminó con una emoción anticipada.
Declaró enérgicamente: «Ahora que estás dentro, ¡que comience el juego! Nuestro primer desafío es un peligroso juego de escondite. He escondido a esa mujer en algún lugar. Tenéis solo cinco minutos para encontrarla. Si falláis, ¡será el fin para los dos!».
Mientras Ashton asimilaba la declaración de Red Jack, una luz escalofriante parpadeó en sus ojos.
«¿A esto le llamas juego?», preguntó con voz fría. «Una confrontación directa sería más sencilla. Este complejo es demasiado grande para recorrerlo a pie en cinco minutos. ¿De verdad esperas que la localice en ese tiempo?».
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Red Jack se golpeó la frente, un gesto exagerado de recordar algo. «Ah, se me ha olvidado. Un juego justo es imprescindible. Esta es mi oferta: puedes hacerme tres preguntas y yo solo responderé con «sí» o «no». Eso sí, de las tres respuestas, dos serán mentiras y una será la verdad. ¡Elige bien tus preguntas!».
Con el tiempo en su contra, Ashton tenía pocos segundos para elaborar una estrategia. La admisión de Red Jack de que solo una de las respuestas sería verdadera le ofrecía un pequeño hilo al que aferrarse.
Tras ordenar sus pensamientos, Ashton lanzó su primera pregunta. «¿Sigue viva Abrial?».
Los ojos de Red Jack se oscurecieron con irritación, pero asintió con la cabeza.
Ashton hizo una pausa, reflexionando sobre su siguiente movimiento. «¿Está Abrial escondido en algún lugar fuera del complejo?».
Una vez más, la irritación de Red Jack era palpable, pero asintió con la cabeza, indicando otro «sí».
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