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Capítulo 543:
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Con eso, Ashton aceptó el cuchillo ceremonial de las manos de Rayden.
Luther se quedó a un lado, con el rostro pálido, sobre todo al ver la expresión radiante de Ashton, que parecía burlarse de él en silencio, sin pronunciar una sola palabra. Rayden, por su parte, irradiaba felicidad y miraba a Ashton como si fuera su propio hijo.
Ashton, sin embargo, permaneció felizmente indiferente al disgusto de Luther.
Ahora, de pie junto a Rayden, Ashton se tomó un momento para estudiar de cerca el grandioso y opulento pastel.
La sugerencia anterior del grupo de Egan le había parecido extraña a Ashton, lo que le llevó a proceder con cautela.
Por el rabillo del ojo, vio a Egan y sus secuaces acechando entre la multitud, con el rostro retorcido en sonrisas de satisfacción.
En ese momento, Ashton se convenció de que algo no estaba bien con ese pastel.
Lo examinó con renovada atención, pero su enorme tamaño y la brillante capa de oro comestible hacían difícil detectar cualquier anomalía.
Sin embargo, justo cuando su cuchillo rozó la superficie, dudó.
En ese fugaz instante, un olor débil, casi imperceptible, llegó a su nariz. Carecía de la cremosidad dulce del pastel y, en su lugar, desprendía un dulzor empalagoso que recordaba a los edulcorantes artificiales. El aroma quedaba casi ahogado por la rica decoración del pastel y el glaseado azucarado; cualquiera menos perspicaz podría haberlo pasado por alto. Pero los agudos sentidos de Ashton captaron ese extraño matiz.
Aunque no podía identificar el origen del peculiar olor, la combinación de este detalle inesperado y las sospechosas payasadas de Egan sembraron la duda en la mente de Ashton.
Justo cuando Rayden estaba a punto de hundir el cuchillo en el pastel, todavía radiante de alegría, Ashton le agarró la muñeca y lo detuvo. —Hay algo raro en este pastel. No deberías cortarlo —advirtió Ashton con tono grave.
Las palabras de Ashton causaron revuelo entre los invitados, que comenzaron a murmurar en voz baja.
Alisha, que estaba al otro lado de la sala con la cámara en la mano, miró a Ashton con el ceño fruncido, confundida. —Oye, Ashton, ¿qué tonterías estás diciendo? Solo es un pastel. ¿A qué viene tanto alboroto?
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Ashton negó con la cabeza y optó por guardar silencio. En su lugar, se concentró intensamente, luchando por recordar algo que se le escapaba: ¿dónde había olido antes ese aroma tan particular?
Las fragancias dulces a menudo se mezclaban en una sinfonía familiar, pero esta permanecía ligeramente en el aire, lo que hacía difícil para Ashton identificarla.
Cerca de allí, Luther, con expresión malhumorada, intuyó una oportunidad que brillaba como el oro.
Fingiendo indignación, declaró: «¿Qué quieres decir con eso? ¡Rayden te ha invitado a cortar el pastel junto a él como gesto de respeto, dándote un momento para brillar entre los VIP! ¿Y aquí estás, dudando e impidiendo que Rayden corte el pastel? ¡Parece que solo intentas robarle el protagonismo!».
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