La Venganza de la heredera - Capítulo 373
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Capítulo 373:
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La señora Cooper finalmente había acudido al señor Cooper en busca de ayuda cuando se enfrentó a un problema. Eso era un gran paso adelante.
Joey no estaba seguro de lo que Wesley había dicho, pero su respuesta parecía haber satisfecho a Sandra.
¡Era una buena señal!
Joey esperó a que cambiara el semáforo antes de dirigirse al muelle.
El crucero había retrasado su salida.
Muchos pasajeros se quejaban frustrados, pero nada podía cambiar la situación.
En una habitación cerrada con llave, Stacy estaba atada, con las manos y los pies inmovilizados y la boca tapada con cinta adhesiva. Sus ojos hinchados miraban con ira al hombre sentado frente a ella.
No era la única mujer a bordo de este crucero.
Cuando embarcaron, Stacy había calculado que había unas cien más.
Algunas parecían contentas, mientras que otras lloraban. Pronto, los gritos de desesperación resonaron en la cabina, ya que todas estaban encerradas juntas.
Excepto Stacy.
A ella le habían dado una cabina separada, probablemente debido a la influencia de su marido.
Ahora, no estaba segura de si debía considerarse afortunada o desafortunada.
«¿Has descubierto mi secreto y has decidido denunciarme?».
La voz de Theodore estaba teñida de ira mientras hablaba, y su rostro se enrojeció. «Stacy, llevamos muchos años casados. Aunque no he trabajado, siempre te he mantenido».
De repente, su furia estalló. Levantó la mano como para abofetearla, pero el golpe nunca llegó.
«Olvídalo. Si ya no quieres estar conmigo, no te pondré las cosas difíciles».
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«No te mataré ahora porque todavía me eres útil».
«Puedes ayudarnos a capturar a Sandra. Es tu jefa, ¿verdad?».
Stacy levantó la vista y negó violentamente con la cabeza.
«¿De verdad te importa esa mujer?».
«Soy tu marido, ¿y quieres traicionarme por ella?».
«Stacy, no pienses que soy despiadado».
«¡Tú fuiste el primero en cambiar!».
Stacy estaba casi furiosa, pero no encontraba las palabras.
«No te preocupes».
Theodore miró su reloj.
«Más tarde, te mantendré encerrada con Sandra».
Stacy lo miró con incredulidad.
Theodore se echó a reír de repente.
«Hay mucha gente esperando para tenderle una emboscada».
«Si pensabas que había alguna posibilidad de escapar porque el crucero aún no había zarpado, te equivocabas».
Stacy sentía ahora un profundo arrepentimiento.
¿Cómo había podido estar tan ciega como para casarse con ese monstruo?
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