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Capítulo 994:
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Los luchadores no la persiguieron. Simplemente retrocedieron para volver a formar, con sus frías miradas fijas en la familia Welch.
Y allí, en el centro de todo, estaba Janice. No solo una mujer, sino una comandante. Ella había establecido las reglas. Y esa noche, los villanos pagarían por sus actos.
El teléfono de Calvin vibró con fuerza, atravesando su dolor y su furia como una navaja. «¿Qué? ¿Un grupo de asaltantes desconocidos ha atacado la empresa y las pérdidas son enormes?».
La mirada de Calvin se posó en Janice, ardiendo de furia. Apretó el teléfono con la mano y todo su cuerpo temblaba por la rabia que apenas podía contener.
A través del auricular, el caos era ensordecedor: gritos agonizantes, disparos incesantes y el estruendo lejano de las explosiones. Las armas y las municiones estaban estrictamente controladas allí, pero ¿y en el extranjero? Ese era un campo de batalla diferente, uno en el que el poder dictaba las reglas y todo era posible.
El Consorcio JE tenía el poder de convocar un ejército a voluntad. Con suficiente dinero, podían convertir legiones enteras de mercenarios en sus armas personales.
Mateo apretó la mandíbula y su voz se llenó de rencor. —Janice, ¿de verdad tenías que llegar tan lejos?
Janice arqueó una ceja y una risa escalofriante escapó de sus labios. —¿Te estás escuchando? ¿Quién incendió el orfanato Generous Lives? ¿Quién aniquiló a la familia White en una sola noche? ¿Y ahora te atreves a decir que hemos ido demasiado lejos? Qué descaro».
Mateo entrecerró los ojos, respiró lenta y profundamente, luchando por controlar la tormenta de ira que se gestaba en su interior. «Parece que la familia White y la familia Welch están en rumbo de colisión directa. ¿Estás segura de que puedes manejar toda la furia de la familia Welch? Te reconozco que tienes influencia en el extranjero. ¿Pero aquí? Este es el territorio de la familia Welch».
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Una lenta y peligrosa sonrisa se dibujó en los labios de Janice mientras hacía una llamada. —Prescott, cierra todas y cada una de las industrias online de la familia Welch. Quiero que queden fuera de combate.
Mateo contuvo el aliento y sus pupilas se dilataron por la sorpresa. ¿Acababa de decir que iba a paralizar todas las industrias online de la familia Welch?
El imperio de la familia Welch tenía sus raíces en las industrias tradicionales, pero para mantenerse a la vanguardia, se habían adentrado en el mundo digital. Sus secretos comerciales estaban protegidos por una fortaleza de ciberseguridad de élite, en cuya fortificación habían gastado una fortuna.
Al oír la audaz afirmación de Janice, Mateo se echó a reír y sacudió la cabeza con fingida diversión. —¿Hablas en serio? ¿Crees que unas pocas palabras tuyas pueden derribar el imperio de la familia Welch? Por favor. Contamos con los mejores expertos en ciberseguridad del mundo. Ni siquiera los mejores hackers podrían tocarnos».
Janice no malgastó sus alientos. Con unos rápidos toques en su teléfono, una dinámica fuente de datos cobró vida en la enorme pantalla.
Se oyeron exclamaciones de asombro en la sala. La pantalla mostraba toda la estructura de las industrias de la familia Welch, con múltiples sectores resaltados en rojo, marcados para el ataque.
«Buen intento, pero no nos engañarás con unos cuantos números llamativos». Aunque la visión de datos tan confidenciales lo inquietó, Mateo se mantuvo firme en su convicción de que su equipo de seguridad podría mantener la línea.
Sin inmutarse por su bravuconería, Janice simplemente dio la orden. «Hazlo».
En un abrir y cerrar de ojos, los sectores marcados en rojo en la pantalla se oscurecieron, una escalofriante confirmación de que todas las industrias objetivo habían sido violadas.
«¡No puede ser! ¿Acaban de derribar toda la red de la familia Welch?».
«¡Cortad todos los lazos con sus negocios, ahora mismo! ¡No podemos permitirnos quedar atrapados en el fuego cruzado!».
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