✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 768:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Aiden arqueó una ceja, desconcertado, mientras miraba a Janice.
«Tengo algunas ideas, pero tendré que esperar a que Orson se despierte para estar segura». Una intensidad pensativa brilló en los ojos de Janice. Si sus sospechas resultaban ser ciertas, la verdad sobre lo que había sucedido ese año sería increíblemente impactante.
Un estruendo ensordecedor rompió el silencio cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe, golpeando la pared con fuerza. Mateo irrumpió en la habitación, crepitando de furia.
Gilmore lo miró, con una leve sonrisa en los labios. —Mateo, últimamente estás muy dramático. A este paso, me temo que esa pobre puerta no sobrevivirá a muchas más de tus rabietas.
—¿Qué demonios has hecho? —Mateo ignoró la pullita y golpeó la mesa con la palma de la mano con un ruido sordo, mientras clavaba una mirada furiosa en Gilmore.
—Papá aún no se ha despertado y todavía tenemos que dar a MO una explicación adecuada de las acciones de Harlan, ¿y tú vienes aquí a provocarla?
Sin inmutarse, Gilmore preguntó con indiferencia: —¿Sabías que Jorge había escuchado a escondidas nuestra última conversación?
Mateo se tensó y su ira se enfrió momentáneamente, convirtiéndose en algo más agudo, mientras entrecerraba los ojos con sospecha. «¿Estás diciendo que lo escuchó todo?».
Gilmore asintió lenta y deliberadamente. «Y tú entiendes la importancia de lo que hablamos. Si esa información se filtra, no solo causará problemas, sino que lo trastornará todo».
Pero algo no le cuadraba a Mateo. ¿Jorge? ¿Escuchando a escondidas? Eso no parecía propio de él.
«¿Estás seguro de que no te equivocas?».
Tu novela favorita continúa en ɴσνєʟα𝓼4ƒ𝒶𝓷.𝒸ø𝗺 para fans reales
La expresión de Gilmore se ensombreció con algo parecido al desdén, y su silencio lo decía todo. Los cien mil dólares bastaron para reavivar el temperamento de Mateo.
—¿A qué viene esa mirada? ¿Ya no puedo cuestionarte?
—Tú y yo sabemos qué tipo de hombre es Jorge. Y, sin embargo, volvió a mí, afirmando que te traicionaría y se pondría de mi lado. Esa inconstancia no viene sin una agenda». Gilmore sirvió otra taza de café y la acercó a Mateo.
Mateo miró el café, pero no hizo ningún movimiento para cogerlo. Su mente daba vueltas. Jorge había estado actuando de forma extraña antes.
Se había excusado alegando un dolor de estómago. Pero resultó que había ido a ver a Gilmore.
«Era tan convincente que cualquiera habría caído en la trampa. Pero yo presté atención. Tocó el jarrón que hay junto a la puerta».
Mateo giró la cabeza hacia el jarrón que había en la esquina. «¿Qué pasa con el jarrón?».
«Sospecho que tenía un micrófono oculto. El problema es que he registrado todo este lugar y no he encontrado nada», murmuró Gilmore, tamborileando con los dedos sobre la taza, cada vez más irritado a medida que la situación se le escapaba de las manos.
Mateo levantó la cabeza de golpe. —¿Y lo mataste sin pruebas?
Gilmore se burló. —¿Qué se supone que debía hacer? ¿Dejar que se fuera de aquí y revelara nuestro secreto? El micrófono, si es que existe, podría seguir en esta habitación. Tenía la molesta sospecha de que lo que Jorge había hecho con el jarrón no era más que una hábil distracción, una estratagema para desviar la atención del verdadero emplazamiento del micrófono.
Pero lo que le inquietaba no era solo la posibilidad del micrófono oculto, sino el mensaje que Jorge podría haber enviado antes de exhalar su último aliento. Eso, más que nada, le atormentaba.
.
.
.