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Capítulo 220:
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La frustración de Yvonne era evidente, las venas de su cuello palpitaban, pero logró controlar su ira. «Sr. López, ¿ve algún problema en la actuación de Carman? Si Janice no mejora su actuación, quedará demostrado que ha plagiado».
De repente, una chispa volvió a los ojos de Carman, que hasta entonces habían estado apagados. «¡Exacto! Admito que mis habilidades de improvisación son solo normales, pero eso no significa que no sea yo quien haya creado esas canciones de éxito».
Mantener firmemente esta postura le aseguraba la invencibilidad.
Incluso en medio de la controversia, no sería suficiente para arruinar su reputación por completo.
«Carman, ¿sigues engañándote a ti mismo?», se acercó Janice, irradiando una presencia majestuosa que dejó a Carman desconcertado.
«¡Janice, tú eres la verdadera perdedora aquí! Si eres tan hábil, ¿por qué no nos actúas?», dijo Carman.
Janice simplemente negó con la cabeza y se sentó con elegancia al piano. Lanzando una mirada desdeñosa a Carman, dijo: «Muy bien. Déjame demostrarte lo que es una verdadera actuación». Con eso, Janice levantó las manos y las dejó caer sobre las teclas blancas y negras.
Una cascada de notas potentes resonó, captando la atención de todos los presentes.
Todos los ojos observaban cómo los ágiles dedos de Janice volaban sobre las teclas, incorporando un complejo tapiz de sonidos.
La música que surgió era intensa y electrizante, y se extendió por la sala como una inundación furiosa.
Nolan estaba visiblemente emocionado, y su voz temblaba mientras hablaba. «Esta es la técnica de RAIN, las emociones como base, el piano como herramienta, canalizando sus sentimientos más profundos en la música».
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Cerró los ojos, sumergido en la música que surgía con furia y emoción, como un león rugiendo contra los males del mundo. Los escépticos de Carman quedaron completamente atónitos ante la maestría de Janice.
Incluso sus seguidores más acérrimos se quedaron sin palabras.
Así era el verdadero talento.
A su pesar, tuvieron que admitirlo.
Con una fuerza abrumadora, los había dejado a todos sin palabras.
Los espectadores de todo el mundo contuvieron la respiración mientras veían la retransmisión en directo, ansiosos por no perderse ni una sola nota. Al mismo tiempo, Aiden, confinado a su silla de ruedas, veía la actuación de Janice en su smartphone. Sus ojos brillaban de emoción y, sin darse cuenta, una sutil sonrisa se dibujó en sus labios.
La mujer al piano dominaba la escena como una reina que gobierna su corte. Cada nota que tocaba parecía obedecer sus órdenes, creando una melodía encantadora.
Sus elegantes movimientos y expresiones, realzados por la música, adquirían un aura casi divina.
Aiden se encontró jugueteando con sus cuentas de preocupación, en un intento por calmar la oleada de sentimientos que le invadían.
Se había dado cuenta de que cuanto más descubría sobre Janice, más profunda y misteriosa se volvía. Anteriormente, Braylen había investigado a tres personas estrechamente relacionadas con Janice.
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