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Capítulo 1311:
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Afuera, Aiden esperaba en un silencio agonizante, recibiendo noticias sobre Glenn y Orson, cada mensaje confirmando que ellos también se acercaban al final de su viaje.
Dentro de la sala de partos, la mente de Janice se nubló mientras su cuerpo se veía sacudido por contracciones insoportables, un dolor tan intenso que casi la hizo desmayarse varias veces.
«El bebé está colocado de tal manera que hace imposible un parto natural. Tenemos que intervenir urgentemente de forma manual».
«El estado emocional de la madre es abrumador y muestra claros signos de shock».
El ruido era ensordecedor.
¿Por qué era todo tan ruidoso?
Janice sintió que se sumergía en un torbellino de caos, alejándose cada vez más de la realidad, como si rendirse le ofreciera algún tipo de alivio. Pero entonces, una mano envejecida se extendió y le agarró suavemente la suya, deteniendo su caída.
«Janice, aún no ha llegado tu hora».
El corazón de Janice se encogió cuando un rostro familiar y amable apareció ante ella, suave y tranquilizador.
«Glenn, ¿eres tú?».
«Janice, tu viaje acaba de comenzar; no puedes detenerte aquí».
«Glenn…». Janice sintió algo, una ola de amargura y pesadez que la invadió.
El descenso parecía continuar, pero entonces otra mano se extendió y le agarró la otra mano con firmeza.
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Los ojos de Janice se posaron en otro rostro amable y familiar.
«¡Abuelo!», exclamó al reconocerlo.
«Glenn y yo hemos llegado a nuestro destino final; es hora de que nos vayamos. Pero tú y tu hijo acabáis de comenzar vuestro viaje». La voz de Orson era suave, pero llena de sabiduría. «Puede que no estemos aquí físicamente, pero siempre estaremos contigo. Las personas pueden envejecer y morir, pero los recuerdos permanecen para siempre. La muerte puede parecer un final, pero marca el comienzo de algo más. Vive bien tu vida, para que tu hijo nunca esté solo».
«Nunca estar solo…».
Estas palabras encendieron una oleada de fuerza dentro de Janice, alejándola del borde de la desesperación.
Una vez había estado sola, anhelando amor y una familia, soportando el peso de innumerables dificultades. Pero ahora, con su propio hijo, ¿cómo podía permitir que ese ciclo se repitiera?
Aunque no podía cambiar su propio destino, podía moldear el futuro de su hijo.
Afuera, Aiden estaba al borde de la locura por la preocupación, especialmente después de escuchar que la situación en la sala de partos era grave y que le pidieron que firmara un formulario de consentimiento reconociendo los riesgos.
Las revisiones anteriores de Janice habían salido bien, así que ¿por qué surgía esta complicación de la nada?
Los médicos explicaron que las emociones abrumadoras de Janice habían afectado al bebé, lo que había provocado su difícil posición.
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