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Capítulo 2119:
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Pero Elva lo había bloqueado.
Sin inmutarse, volvió a marcar desde otro teléfono, con los dedos temblorosos mientras esperaba a que ella contestara.
Esta vez, la voz de Elva le saludó, teñida de sorpresa.
«Luis, ¿cuál es el problema contigo?»
Con el corazón encogido, Luis confesó: «Elva, lo mío con ella se ha acabado».
Se hizo un momento de silencio, lleno de emociones no expresadas.
Entonces, una suave carcajada se abrió paso.
«Oh, Luis, ¿buscando consuelo en tu ex-novia? Realmente sabes cómo mantener las cosas interesantes. Estoy viendo a alguien ahora, así que es bastante inapropiado charlar así».
Antes de que pudiera desconectar, Luis soltó: «¿Todavía hay esperanza para nosotros?».
Elva hizo una pausa, su respuesta se hizo esperar, su voz apenas audible cuando finalmente habló.
«Luis, que no grite no significa que no me duela. Me has dejado tambaleándome; el dolor es como un peso en mi pecho. ¿De verdad crees que podemos volver atrás en el tiempo y hacer como si nada de esto hubiera pasado?».
Pero Luis persistió.
«¡Sí! Metí la pata, pero estoy dispuesto a arreglarlo. ¿No puedes darnos otra oportunidad, Elva?»
La voz de Elva temblaba de emoción mientras hablaba, luchando por encontrar las palabras.
«¿Sólo intentas reconquistarme porque ella no cumplía tus requisitos?». Hizo una pausa, la amargura evidente en su tono.
«Si de verdad significara algo para ti, estarías construyendo un futuro con ella, no dando vueltas a mi alrededor ahora. Nunca me quisiste de verdad; sólo era una distracción de tu soledad. Holley no era diferente; tampoco la amabas».
Elva terminó bruscamente la llamada.
Se le llenaron los ojos de lágrimas mientras se esforzaba por procesar la avalancha de emociones.
¿Cómo podría olvidar los años que compartieron? Luis estaba jugando con sus sentimientos una vez más, y le escocía más de lo que podía soportar.
Aquella noche, una simple llamada de teléfono había abierto viejas heridas, dejando a Elva destrozada.
Se acurrucó en el sofá de su apartamento, con una vela parpadeante que proyectaba un cálido resplandor a su alrededor.
Observó en silencio el baile de las llamas, ensimismada en sus pensamientos.
Su romance comenzó emocionante, pero con el paso del tiempo, la vida perdió su chispa y se convirtió en una monótona rutina.
Elva soportaba el trabajo pesado porque temía perderle o causarle problemas.
Sin embargo, al final, seguía encontrándose sola.
A pesar de sus esfuerzos por contenerse, las lágrimas corrieron por las mejillas de Elva.
Deseó que no hubiera vuelto.
¿Qué significaba todo esto ahora?
Mientras tanto, Luis permanecía sentado en silencio, ajeno a la película que se proyectaba en la pantalla.
Al cabo de un rato, apagó bruscamente la película y cogió las llaves del coche.
Aceleró por las calles vacías, con su coche a 120 km/h.
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