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Capítulo 1642:
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Cada pizca de ternura y afecto que se le había escapado antes, ahora encontraba su lugar en Alexis. Y Cordelia era la encarnación de ese amor.
Bajo el duro resplandor de las luces blancas del hospital, Leonel logró esbozar una leve sonrisa. Sin embargo, dos cálidas lágrimas rodaron por su rostro, traicionando su serena fachada. Se dio cuenta de que amar a Alexis ya no estaba a su alcance. Perfeccionista de corazón, no podía soportar verse en un estado tan disminuido a su lado.
¿Cómo podría un hombre lisiado ser digno de ella?
Últimamente, Alexis había sido perseguida por sueños recurrentes, todos centrados en el accidente de coche. Cada vez que despertaba de esos sueños, se encontraba con la espalda empapada en sudor.
A menudo, simplemente se sentaba en silencio, absorta en la contemplación. En el sueño, las llamas ardían mientras Leonel, vestido de blanco, se desvanecía lentamente. Finalmente, desapareció ante sus ojos.
La sexta noche, Alexis se despertó bruscamente, aturdida, antes de coger el teléfono y marcar el número de Leonel. La llamada se conectó, pero no hubo respuesta. Tras varios tonos, saltó el buzón de voz. Lo intentó varias veces, pero nadie contestó.
Alexis parpadeó y el teléfono se le escapó de las manos. De repente, se sacudió las sábanas y se levantó de la cama. No estaba segura de su destino ni de sus planes, pero no soportaba quedarse en la cama. Algo se le había escapado de la memoria, sin darse cuenta.
En ese momento, Rena empujó la puerta y entró en la habitación. Al ver a Alexis de pie, se apresuró a ayudarla. «¿Qué te ha sacado de la cama? ¿Puedo traerte algo?» preguntó Rena.
Tomando la mano de Rena, Alexis preguntó: «Mamá, ¿sabes dónde está Leonel?».
Rena sintió una punzada en el pecho. Antes de que pudiera responder, Alexis soltó: «Últimamente, todas las noches sueño con él. Soñé que estaba atrapado en aquel accidente de coche. Mamá, necesito verle».
Aunque su estado civil era incierto, Alexis necesitaba tranquilidad sobre la seguridad de Leonel. Rena guió a Alexis para que se sentara a su lado, pasándole suavemente los dedos por el cabello. «¿No había noticias de su viaje al extranjero para un proyecto importante? Estará fuera por un tiempo», mencionó Rena suavemente.
«Aunque esté en el extranjero, siempre está pendiente de los niños», respondió Alexis, con el rostro pálido. «Mamá, tengo miedo de que le haya pasado algo horrible. Estaba con él en el coche durante el accidente. Mamá, necesito ver el coche».
Rena se dio cuenta de que ya no podía evitar la verdad. Con un suspiro, murmuró: «Deja que le llame; Leonel podría estar ocupado ahora mismo».
Rena marcó el número de Leonel. Después de varios timbres, la llamada finalmente se conectó. La voz le temblaba ligeramente al hablar. «Leonel, ¿puedes hablar? Alexis quiere hablar contigo, si estás disponible».
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