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Capítulo 1162:
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Parecía que le habían dado una paliza.
Sin poder contenerse, le preguntó con voz áspera: «¿Te duele la cara?».
Pero Jessie se limitó a mirarle sin comprender. Sus ojos, antes llenos de vida, parecían ahora desprovistos de toda chispa.
Respondió rotundamente: «Evidentemente, me duele».
Albert se acercó, como si fuera a tocarle la cara.
Pero Jessie dio un paso atrás y su tono se volvió más frío. «Señor Watson, no creo que sea apropiado. Ahora estás casado. No quisiera disgustar a tu mujer si se enterara».
Al oír esto, Albert sintió una punzada de fastidio. Le replicó: «Si te preocuparan sus sentimientos, ¿por qué te apresuraste a ir a Heron para mi boda?».
En el pasado, ella habría replicado.
Pero ahora, se limitó a decir: «Si lo desea, Sr. Watson, puedo disculparme con la Sra. Watson cuando quiera».
Albert no quería airear sus trapos sucios en público.
Así que se centró en Jessie y le dijo amablemente: «Sólo quería comprobar si estás bien. Y si puedo hacer algo por ti».
«¡Gracias, pero no, gracias!»
Jessie replicó con frialdad: «Agradezco su preocupación, señor Watson. Pero puedo arreglármelas sola… Si eso es todo, tengo que volver con mi padre. Adiós, señor Watson».
Su tono indiferente irritó a Albert.
Alargó la mano y la abrazó.
Cuando le tocó la cara, Jessie hizo un gesto de dolor. Albert sintió una punzada de culpabilidad y dijo con firmeza: «Que esté casado, ¿significa que tienes que tratarme como a una extraña?».
Jessie levantó la cabeza y esbozó una leve sonrisa.
Luego replicó: «¿Qué otra cosa puedo hacer, Sr. Watson? ¿Debo aceptar tu ayuda y acostarme contigo como pago? O tal vez debería convertirme en tu amante secreta… Albert, ¿es eso lo que quieres?».
Con lágrimas en los ojos, Jessie continuó: «¡No importa lo difícil que sea, nunca te pediré ayuda!».
Jessie, tras decir eso, parecía perdida en sus pensamientos.
Mientras tanto, Albert se sentía aún peor.
Pero no soltó a Jessie, ni contó lo de Daisy.
Pensó que su elección matrimonial era cosa del pasado, para bien o para mal.
Y no se arrepentía, aunque su mujer le hubiera engañado.
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