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Capítulo 1126:
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Gracias a las gestiones de Sylvia, les esperaban seis cachorros de caniche.
Eran todos adorables y Matthew los quería a todos.
Pero Marcus se mantuvo firme. «Sólo nos llevaremos uno a casa».
Matthew se enfurruñó brevemente.
Pero pronto se animó y miró con impaciencia a los caniches antes de decidirse por uno blanco. La dependienta le entregó el cachorro y Matthew lo acunó con cuidado.
La dependienta sonrió. «Parece que le ha cogido cariño».
Cuando empezaron los trámites, se enteraron de que el cachorro -Minnie- sólo tenía tres meses.
Matthew adoraba a Minnie y ya estaba planeando un guardarropa para ella.
Marcus intervino. «Es primavera; no estará cómoda con ropa.
Además, su pelaje blanco es perfecto tal como está, ¿no crees?».
Matthew abrazó a Minnie y proclamó: «Aunque no es tan guapa como mamá».
Marcus sonrió.
Melissa ya no quería discutir con Marcus. Se suponía que estaba enfadada pero, al contemplar al tierno cachorro, no pudo evitar sentirse atraída también por él. Tal vez fuera porque Melissa nunca había tenido una muñeca de pequeña. Tocar al tierno cachorro la inquietaba, le evocaba recuerdos de su infancia.
Marcus observó cómo Melissa acariciaba el pelaje de Minnie.
De repente, le dijo: «Si te apetece, elige otro para ti».
Melissa se quedó pensativa.
Cuando recobró el sentido, se negó con una sonrisa: «No, con uno basta».
Matthew miró a su padre y luego a su madre, murmurando en voz baja: «¿No dijo papá que sólo podíamos tener uno?».
Marcus le dio un golpecito juguetón en la cabeza. «Cada uno tiene uno. Tú tienes a Minnie».
Aunque era una mentirijilla, Matthew se lo creyó.
Incluso pensó que su padre estaba siendo muy justo.
Melissa le robó una mirada a Marcus. Cuando pasó su tarjeta, añadió 20.000 dólares más. «Consigue a los otros cachorros comida de primera. Si no les encuentras hogar, avísame».
La dependienta se quedó sorprendida. No se había imaginado a Marcus como un tipo de gran corazón.
Pero pronto se dio cuenta.
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