✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 90:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Verena fijó en Kaia una mirada fría, su tono indiferente. «Si tienes algo que decir, dilo directo. No tengo paciencia para desperdiciar el tiempo dando vueltas contigo.»
Kaia cruzó los brazos, sus ojos cortando de lado como una navaja, una mueca burlona retorciéndole los labios. «No tienes paciencia para mí, pero de pronto encuentras energía de sobra para reunirte en privado con otro hombre.»
«¿Qué estás insinuando exactamente?» El tono de Verena se mantuvo firme, sin que la provocación de Kaia lo rozara.
Kaia no toleraba la frialdad de Verena: siempre distante, siempre conduciéndose como si el mundo no pudiera tocarla.
Con un movimiento brusco, sacó el teléfono y lo lanzó hacia adelante, mostrándole a Verena una foto enviada por una amiga que la había visto en el restaurante.
P𝘢rt𝗂c𝗂𝗽𝘢 e𝗻 nu𝖾𝘀𝗍𝗿𝗮 𝘤𝗈𝗆𝘂𝗻𝗂𝘥𝖺d 𝘥e 𝗇𝘰v𝖾𝗅а𝗌4𝖿а𝘯.с𝗼𝗺
«Verena, juegas muy bien tus cartas. Por un lado comprometida con Isaac, y por el otro teniendo reuniones secretas con un hombre: sonriendo, platicando, demasiado cómoda.»
Su arrogancia iluminó su rostro como una linterna cruel. «Dime, si Isaac viera esta foto, ¿seguiría queriendo casarse con una mujer tan falsa de corazón? Con su posición, ¿crees que aguantaría una traición?»
Verena tomó el teléfono y echó un vistazo a la foto: ella y Gavin, sentados juntos. El ángulo era astuto, capturándolos como si fueran una joven pareja en una cita tierna, compartiendo risas sin restricción.
Ya había aclarado todo con Isaac. Lo que la carcomía era cómo Kaia había llegado a tener semejante foto.
«¿Me estabas siguiendo?» preguntó Verena, la voz helada.
Con el frío de la mirada de Verena, Kaia se estremeció a pesar de sí misma.
Le arrebató el teléfono y se acercó un paso con los brazos cruzados, el rostro retorcido de desafío.
«¿Y qué si lo hice? Si tu conciencia está limpia, ¿por qué temblar? Esta vez, mi amiga simplemente te topó diciéndole cosas al oído a otro hombre. Pero me apuesto a que has estado paseándote con un montón, ¿verdad? Ja, tal como dice mamá, esa vieja de tu pueblo de mala muerte te arruinó de verdad…»
Sus palabras se quebraron a la mitad cuando una bofetada sonora resonó, golpeando su mejilla y dejando una marca roja vívida.
Los ojos de Kaia se abrieron de par en par, incrédulos. «Tú… ¿de verdad me pegaste?» Su pecho se agitó, la furia ardiendo. «Esa vieja…»
Otra bofetada le partió el labio antes de que pudiera terminar.
Cubriéndose la mejilla ardiente, Kaia tambaleó, completamente fuera de sí. «Esa vieja, esa vieja…»
Dos bofetadas más resonaron, cada una retumbando en la sala como truenos.
La fuerza casi la derribó, pero antes de que cayera, una mano la tomó del cuello de la ropa. Verena la jaló hacia ella, el ceño fruncido, los ojos afilados como acero. «Kaia Willis, ódiame todo lo que quieras. No me importa.»
Su voz bajó, más fría todavía. «Pero escúchame bien: mi abuela no es tuya para despreciarla. Dile una sola palabra más en su contra, y cada vez te golpearé sin dudarlo.»
Con eso, Verena empujó a Kaia con fuerza, lanzándola al suelo. «No me provoques de nuevo.»
Aun después, no había ningún alivio en su pecho. Se alejó de Kaia y subió las escaleras a prisa.
Shawna había cargado su preocupación por Kaia y Luka hasta en su lecho de muerte. Qué amargo destino, morir agobiada por una familia tan ingrata.
.
.
.