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Capítulo 810:
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Inclinándose hacia ella, la miró fijamente a los ojos. Su mirada transmitía autoridad paternal, pero bajo ella se escondía una desesperación inconfundible.
«Molly». Su voz se apagó de repente, volviéndose áspera por la emoción. «Mi querida hija, piénsalo bien. ¿De verdad puedes quedarte de brazos cruzados y ver cómo muere tu padre? Entre Luis y yo, ¿estás realmente dispuesta a sacrificar la vida de tu propio padre?».
Apretó el puño con más fuerza sin darse cuenta.
Molly temblaba bajo la mirada penetrante de Sherwood, con el rostro retorcido por la confusión interior.
𝖫𝗮s 𝘯𝘰𝘷𝗲𝘭𝖺ѕ m𝘢́𝘀 𝗉о𝗉𝘶𝗅𝗮r𝗲ѕ еո 𝗻o𝘷𝗲𝘭𝗮𝘀𝟦𝘧𝘢𝗻.𝗰о𝘮
Para ella, Sherwood siempre había sido su escudo contra las tormentas más crueles de la vida. Perder a su padre —la persona que más la quería— era impensable.
Estaba completamente dividida, con las lágrimas brotándole de los ojos. Luis ocupaba una parte de su corazón con un profundo amor romántico, mientras que su padre reclamaba la otra con años de cuidado devoto.
En ese momento, solo pudo quedarse paralizada.
Tras un largo silencio, Molly por fin logró hablar. «Pero papá, recurrir a métodos delictivos podría delatar todo y destruir a toda nuestra familia. No puedo soportar la idea de perderte, pero…»
Intentó continuar, pero Sherwood se dio la vuelta y levantó una mano para interrumpirla. «Ni una palabra más. Estos asuntos están más allá de tu comprensión».
Su tono denotaba una firmeza absoluta, cortando su protesta antes de que pudiera tomar forma del todo.
Entonces, como si se diera cuenta de su propia dureza, Sherwood se volvió hacia ella. La expresión severa de su rostro se suavizó hasta convertirse en algo más cálido. Extendió la mano y le acarició el pelo con la ternura que solo se reserva para consolar a un niño herido.
«Por ahora, quédate en casa y busca formas de relajarte. Lee tus libros, ve tus programas… haz lo que te haga feliz». Su voz se suavizó considerablemente, adquiriendo un tono casi indulgente. «Una vez que este asunto concluya, organizaré unas largas vacaciones en el extranjero. Visitaremos cualquier destino que elijas y podrás desconectar como es debido. Cuando regresemos, te presentaré a alguien que iguale a Luis en todos los aspectos».
Sherwood continuó, con un tono cada vez más seguro. «Te garantizo que, tanto si tienes en cuenta los antecedentes familiares como las capacidades personales, esta persona estará a la altura de Luis por completo. Puede que surja una química instantánea y, en poco tiempo, Luis no será más que un recuerdo lejano».
Molly asimiló los planes de su padre con la barbilla gacha.
Una rebelión silenciosa se agitaba en su pecho, porque sabía que nadie, salvo Luis, podría ocupar jamás ese lugar en su vida.
Lanzó una mirada cautelosa a Sherwood. Aunque su expresión parecía cálida y cariñosa, Molly comprendió que esa fachada no significaba que tuviera su temperamento bajo control.
Le afloraron vívidos recuerdos de su infancia: el día en que había destrozado la preciada pieza de colección de Sherwood. Su padre, normalmente amable, se había convertido en un desconocido aterrador en cuestión de segundos. Esa retorcida máscara de rabia y la furia que le hacía temblar los huesos en su voz aún la perseguían en sus sueños.
Desde ese momento, había aprendido que, bajo la amabilidad cotidiana de su padre, se escondía alguien absolutamente peligroso cuando se le llevaba al límite.
Al darse cuenta de ello, las manos de Molly se cerraron en puños sin que se diera cuenta, y sus uñas le marcaron dolorosas marcas en forma de media luna en las palmas.
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