✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 747:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Se movió, frunciendo el ceño, y bajó la mirada. Un destello en la alfombra le llamó la atención: allí yacía un delgado collar de plata, con un colgante perfectamente redondo y delicado. La luz del techo lo bañaba, resaltando un brillo gélido.
Verena se agachó, lo recogió y se giró como para llamar de nuevo al criado.
Entonces, la superficie del colgante le llamó la atención.
Destacaban unas iniciales finamente grabadas, elegantes y precisas. La curiosidad de Verena se agudizó mientras examinaba las diminutas letras: una A y una S, grabadas con delicado esmero.
«Adara Sampson…»
𝗦𝘪́𝗀𝗎еոo𝘴 𝗲ո ոove𝗹𝘢𝗌4f𝘢ո.со𝗆
El nombre se le escapó, apenas por encima de un susurro, mientras Verena contemplaba el grabado.
Le vinieron a la mente recuerdos de una conversación de hacía mucho tiempo con Luis, justo después de que ella hubiera descubierto su verdadera identidad.
Podía ver a su hermano tumbado en el sofá, con una sonrisa tranquila en los labios mientras le decía: «¿Sabes? Mamá y papá querían que te llamaras Adara Sampson. Significa resplandor, nobleza… todas las cosas buenas que deseaban para ti. Incluso se esmeraron al máximo y encargaron a un diseñador famoso que te hiciera un collar solo para ti. Tus iniciales están en el colgante: A y S».
La forma en que Luis había hablado aquel día se le había quedado grabada, cada detalle tan claro como si hubiera ocurrido ayer.
El arrepentimiento había suavizado la mirada de Luis, y el amor que sentía por su hermana era imposible de pasar por alto.
Había descrito el collar como algo verdaderamente especial: una cadena de plata pura combinada con un colgante tan discreto, pero elaborado con meticuloso cuidado.
Según él, las letras parecían haber surgido del propio metal, con cada curva y línea fluyendo a la perfección.
Pero la vida tenía una forma de dar un giro incluso a los deseos más tiernos.
Cuando ella se esfumó, el collar también desapareció, llevándose consigo las esperanzas de sus padres.
Para la familia, se convirtió en un dolor silencioso del que nunca hablaban abiertamente.
Ahora, allí mismo, en la palma de su mano, un collar con esas mismas iniciales había reaparecido en la finca de los Kirk.
Una extraña tensión se apoderó de ella mientras sostenía la delicada cadena; el corazón le latía con fuerza mientras una inquietud le recorría la espalda. ¿Y si su desaparición hubiera tenido algo que ver con Sherwood desde el principio?
Sus pensamientos se agitaban llenos de dudas, pero el sonido de una puerta cerrándose arriba la devolvió bruscamente al presente.
Una voz familiar flotó bajando por la escalera. «¿Se ha metido Harry en líos otra vez?».
Verena bajó las pestañas y, en ese breve movimiento, sus nervios desaparecieron de su rostro. Guardó el collar en su bolso con movimientos rápidos y silenciosos.
La calma volvió a sus rasgos al enderezarse y mirar hacia las escaleras.
El criado de más edad, al oír la voz de Sherwood, se apresuró a acercarse para explicarle lo sucedido. «Señor, Harry ha vuelto a irrumpir en el salón, pero Kris ha conseguido atraparlo y sacarlo de allí».
Sherwood bajó las escaleras, ahora vestido con un conjunto holgado de ropa de estar por casa, y asintió. «Vigílalo más de cerca la próxima vez».
Se acercó a Verena con una sonrisa cálida y acogedora. «Las travesuras de ese perro no te habrán asustado demasiado, ¿verdad?»
Verena le devolvió una sonrisa cortés, ocultando cuidadosamente el resentimiento que bullía bajo su apariencia serena. «No es ninguna molestia, señor Kirk. Harry tiene una vena juguetona. Solo necesita quemar un poco de energía».
.
.
.