✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 637:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Verena estaba de pie junto a la gran ventana, con la mirada perdida en la lejanía. Su voz era tranquila, su razonamiento agudo. «Déjame explicarte. En primer lugar, antes de que naciera Kaia, Alec y Laura me adoraban como si fuera una perla en la palma de su mano. Me lo daban todo, y su cariño era sincero. Si hubieran sido ellos quienes me robaron, habrían vivido con el miedo constante a que se descubriera el secreto. ¿Cómo podrían haberme querido con tanto abandono? No fue hasta la llegada de Kaia cuando su afecto cambió, dejándome de lado y eclipsada».
Hizo una breve pausa y luego continuó: «En segundo lugar, cuando nací, Alec y Laura no tenían nada. Su mundo estaba a años luz del de la familia Sampson. No tenían acceso a esos círculos tan elevados, y mucho menos los medios para planear el secuestro de una niña. En aquella época, estaban demasiado ocupados luchando por ganarse la vida como para tramar delitos. En tercer lugar, les faltaba el valor. Puede que Alec sea astuto en los negocios, pero en el fondo es cauteloso. Arriesgarse a cometer un delito que desafía tanto la ley como la conciencia… nunca se atrevería. Y Laura, que siempre va a su sombra, carece de ideas propias. ¿Cómo podrían personas así reunir la audacia necesaria para secuestrar a una niña? No, creo que no se dieron cuenta de nada».
Luis se quedó en silencio, reflexionando sobre sus palabras. Luego dijo lentamente: «Tu razonamiento tiene sentido… pero si es así, ¿qué ocurrió realmente entonces? ¿Quién está, pues, detrás de todo esto?».
Verena apretó con más fuerza el teléfono. La determinación brilló en sus ojos. «Aún no lo sé. Pero descubriré la verdad. Quienquiera que haya hecho esto, no dejaré que se salga con la suya».
ո𝗎𝘦𝗏𝘰s 𝖼𝘢р𝗂́𝘵u𝗅𝗼𝘀 𝘴emа𝗻𝖺𝗅е𝘴 eո 𝗻o𝗏𝘦𝗅𝖺𝘀𝟦fa𝗇.cо𝗆
Al otro lado de la línea, Luis asintió con la cabeza, con voz tranquila pero firme. «Muy bien, Verena. Somos familia. Te ayudaré a investigar».
Justo en ese momento, una brisa se coló por la ventana, agitando algunos mechones de su pelo.
Las palabras «somos familia» la llenaron de una punzada agridulce: mitad calidez, mitad tristeza.
Sus pensamientos se desviaron hacia lo que él le había contado una vez: su madre biológica había enloquecido tras perder a su hija. La vacilación la atormentaba, pero no pudo resistirse a preguntar: «¿Qué… qué tipo de persona es?»
Aún mientras las palabras salían de sus labios, sabía lo vagas que eran. No había nombrado a nadie, pero estaba segura de que Luis lo entendería.
Hubo una breve pausa y, a continuación, una sonrisa tiñó su tono de voz. «Mamá es amable y elegante, una excelente cocinera, una bailarina que se mueve como el agua que fluye, una cantante con una voz como el canto de los pájaros. En resumen, tiene muchos talentos. Te pareces mucho a ella. Cuando la veas, la reconocerás al instante».
Verena escuchó en silencio, mientras en su mente se formaba una imagen de la madre que nunca había conocido: cocinando junto a la cocina, girando por un escenario o cantando suavemente con una voz capaz de sanar.
Se le humedecieron los ojos.
Una punzada de culpa le atravesó el corazón: por no haber estado allí, por haber dejado que su madre sufriera sola el tormento de la pérdida.
«¿Puedo verla?», preguntó con una voz que apenas superaba un susurro. «Solo desde lejos».
No estaba preparada para adentrarse en esta familia recién descubierta, sin estar preparada para unos lazos que habían surgido sin previo aviso.
Intuyendo su frágil anhelo, Luis respondió de inmediato: «Por supuesto. Mamá y papá ya están en Shoildon. Mañana a las 10:30 de la mañana, papá llevará a mamá al hospital para una revisión. Te llamaré entonces».
.
.
.