✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 236:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Su risa alegre se propagó por la línea, e Isaac no pudo evitar contagiarse de su júbilo.
Después de unos minutos más de charla desenfadada, Verena se puso traviesa de nuevo. «¿Y cómo te va sin mí esta noche? Amor, ¿estás solo y sin poder dormir?»
De repente, silencio.
Verena frunció el ceño, pensando que había colgado, pero una mirada a la pantalla le confirmó que la llamada seguía activa. ¿Por qué no se escuchaba nada?
Al fin, después de diez segundos completos, la voz grave de Isaac llegó a ella. «Mañana en la noche, no.»
Sabía perfectamente que ella no lo quería tanto como él la quería a ella, pero aun así no había podido resistirse a su coquetería y sus palabras dulces. Antes de que Verena pudiera reunir sus pensamientos, añadió: «Duerme bien. Buenas noches.»
No fue sino hasta que el tono de corte sonó en el oído que ella volvió en sí. Espera… ¿qué acababa de decir? Mañana en la noche, no.
Con las mejillas ardiendo, Verena se cubrió el rostro con las manos, preguntándose si esas palabras tan atrevidas de verdad habían salido de Isaac. ¿Desde cuándo se le había soltado tanto la lengua?
Mientras tanto, Isaac bajó el teléfono y se llevó la palma al pecho.
La sencilla pregunta que Verena le había lanzado había encendido un fuego en su corazón que no tenía intención de apagarse. Lo que más lo descolocaba era su propio corazón, que latía tan fuerte que casi le parecía que ella podía escucharlo.
𝘊𝘢𝘱𝘪́𝘵𝘶𝘭𝘰𝘴 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘴𝘦𝘮𝘢𝘯𝘢 𝘦𝘯 𝘯𝘰𝘷𝘦𝘭𝘢𝘴4𝘧𝘢𝘯.𝘤𝘰𝘮
En esos largos segundos de silencio, de verdad temió que Verena pudiera haber captado el ritmo frenético de sus latidos.
Se quedó quieto contra el cabecero, esperando a que la tormenta en su pecho se calmara. El cuarto estaba en total silencio.
Entonces, después de una larga pausa, su voz, baja y ronca, se deslizó en la quietud. «Tranquilo… deja de latir tan rápido.» De lo contrario, el novio que se presentara mañana ante ella parecería no un hombre joven enamorado, sino uno cansado y agotado.
A la mañana siguiente, Verena terminó el desayuno con Miranda justo cuando las maquilladoras llegaron puntualmente a las siete.
Con sus manos expertas, Verena y Miranda se pusieron el vestido de novia y el vestido de dama de honor.
Miranda le echó una mirada larga a Verena, con admiración brillando en los ojos. «Amiga, estás despampanante.»
Verena arqueó una ceja y le respondió con sinceridad: «Tú también estás despampanante.»
Cada una tenía su propia maquilladera, lo que aceleró considerablemente el proceso.
La villa había sido transformada el día anterior: globos adornaban los techos, rosas trazaban los caminos y cada rincón parecía empapado de festejo. En medio de todo eso, llegó Gavin.
«¿Tan temprano?» preguntó Verena con leve sorpresa.
Sirviendo agua en los vasos, Gavin respondió: «Claro. Vine a apoyarte.»
«¿Trajiste lo que te pedí?» insistió Miranda.
«Cómo se me iba a olvidar.» Gavin sacó un papelito doblado de la chaqueta y se lo entregó.
Sin poder moverse mucho mientras le hacían el maquillaje, Verena miró a Miranda por el espejo. «¿Qué es eso?»
El reflejo de Miranda solo ofreció una sonrisa misteriosa. «Ya lo sabrás.»
Esa sonrisa puso a Verena en alerta. Con tanto secretismo, algo estaba tramando.
.
.
.