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Capítulo 160:
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Entonces Verena levantó la cabeza.
Cuando alcanzaron a ver su rostro con claridad, ambos hombres se quedaron paralizados.
Era la doctora Willis de verdad.
Los ojos de Bobby se abrieron de par en par, y se agarró la cabeza con ambas manos. En el auto se había dicho que estaría preparado, pero verla de frente era demasiado. Pensarlo había sido una cosa —presenciarlo con sus propios ojos era otra.
Le costaba procesar que Verena fuera la doctora Willis, y cada palabra cruel que le había lanzado alguna vez resonaba ahora en su mente.
Nadie podría haberlo imaginado. La mujer a la que había despreciado e intentado alejar con todas sus fuerzas era la misma a la que en secreto había deseado que entrara a su familia como cuñada.
El pensamiento lo dejó sintiéndose completamente destrozado. El calor le trepó por la cara con una vergüenza cruda. Menos mal que la doctora Willis no sabía que él era el hermano de Isaac. Si supiera que el hombre al que había salvado era el mismo que después la trató con tanta frialdad —y que encima era el hermano de su futuro esposo— no habría dudado en darle una bofetada.
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Sus labios se abrieron por reflejo, pero no salió ningún sonido. La idea de que Isaac le cayera encima era suficientemente aterradora, pero recordar las crueldades que le había escupido a Verena lo hacía sentir que no sería tan descabellado borrarse del mapa.
A su lado, Slater permanecía congelado por el mismo impacto. Las palabras «no puede ser» se iluminaron en su cabeza como letrero de neón. Se le cayó la mandíbula hasta casi el suelo, y se quedó mirando a Verena con incredulidad.
Después de todas las veces que había descartado la posibilidad, ahí estaba —la verdad. La doctora Willis era en efecto la hija de Alec. Vaya búsqueda tan inútil la que habían hecho.
Desde que le escribió a Bobby, Kaia no había dejado de lanzar miradas hacia la entrada del bar, preocupada de perderse su llegada.
Cuando Bobby entró con Slater a su lado, los labios de Kaia se curvaron en una mueca. No esperaba que viniera acompañado, pero la idea la complacía. Cuanta más gente, mejor el espectáculo.
Kaia se puso de pie, lista para recibirlos, pero se quedó paralizada al darse cuenta de que ambos se habían detenido en seco.
Siguiendo la mirada de Bobby, Kaia vio a Verena en brazos del hombre junto a la barra. En la penumbre del lugar, la escena parecía casi íntima —como una pareja muy apegada.
Un destello de emoción parpadeó en los ojos de Kaia al verlo. El momento no podría haber sido mejor. Con Bobby presenciándolo en persona, no tendría más remedio que creer que Verena le era desleal.
Tratando de disimular la sonrisa que le tiraba de los labios, Kaia se apresuró al lado de Bobby y se aferró a su brazo: «Señor Bennett, Verena…»
Bobby ni siquiera la miró. La apartó con un gesto brusco de la mano: «Hazte a un lado. No te quiero en mi campo de visión.»
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