✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 488:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Celia enterró tímidamente su rostro en su pecho. «Cariño, déjalo ya. Vámonos a la cama».
Al darse cuenta de su reticencia, Tyson decidió jugar su carta de triunfo. «Pero tengo muchas ganas de ver a mi mujer llevándolo. ¿No puedes enseñármelo, solo esta vez?».
Aunque Celia se sintió avergonzada, vio lo mucho que significaba para él. Después de un breve momento de vacilación, finalmente cedió y se puso la lencería.
La tela era fina y delicada, reluciente como las alas de una cigarra. Se aferraba fuertemente a su cuerpo, acentuando sus curvas de una manera que era a la vez tentadora y provocativa. Sus pezones rosados y tiernos se apretaban contra el material transparente, pareciendo frutas maduras listas para ser recogidas.
Tyson nunca la había visto así. Su deseo se encendió al instante.
Antes de que Celia pudiera reaccionar, la atrajo hacia sus brazos y se dirigió hacia el espejo del vestidor. Sus ojos devoraron el reflejo de su seductora figura mientras se inclinaba para besarle suavemente la oreja.
Celia no se resistió. Su cuerpo traicionó sus verdaderos sentimientos, inclinándose hacia su calor mientras su respiración se aceleraba.
Al sentir su complacencia, Tyson se volvió más audaz. Su mano llegó a su pecho, ahuecando suavemente sus pechos. Su pulgar y su dedo índice acariciaron sus sensibles pezones, haciéndolos rodar y pellizcándolos juguetonamente.
La respiración de Celia se hizo entrecortada, su cuerpo respondía instintivamente a su tacto. Una sensación cálida y de hormigueo se extendió por ella mientras se inclinaba más hacia el pecho de Tyson. Un suave gemido escapó de sus labios, y sintió un constante goteo de calor entre sus piernas.
—Tyson… quiero… —murmuró, con la voz temblando de deseo.
Los dedos de Tyson encontraron hábilmente sus puntos más sensibles, y en unos instantes, Celia se sintió invadida por el placer, alcanzando su clímax solo con su tacto.
Él la besó tiernamente, con la voz ronca de deseo. —Cariño, no te reprimas. Sigue tus instintos. Déjate sentir todo.
Celia asintió, sus inhibiciones se desvanecían. Con manos temblorosas, comenzó a desabrocharle la camisa, como si desatara el nudo que la había mantenido contenida.
Tyson la miró con una intensidad que reflejaba su deseo incontrolable. Inclinándose sobre ella, sus labios se encontraron con los de ella una vez más, encendiendo un fuego entre ellos.
Los labios de Tyson se posaron en los de Celia, profundizando su conexión. Sus manos recorrieron su cuerpo, acariciando su pecho y separando suavemente sus piernas.
«Celia, déjame entrar, ¿quieres?», susurró.
El calor de su tacto hizo temblar a Celia. Sus mejillas se sonrojaron y, con voz suave, respondió: «Está bien».
sintió la tensión en su cuerpo antes de intentar penetrarla.
Aunque Celia estaba húmeda y lista, su cuerpo luchaba por acomodarlo por completo. A medida que él avanzaba, sus músculos se tensaban, dificultándole penetrar más profundamente.
Al sentir su incomodidad, Ty la calmó suavemente. «No te pongas nerviosa, Cece. Solo relájate y acéptame, ¿de acuerdo?».
Animada por sus palabras tranquilizadoras, Celia lo abrazó, haciendo todo lo posible por liberarse de la tensión.
A pesar de sus esfuerzos, les costaba encontrar un ritmo y ambos empezaron a sentirse un poco ansiosos. Los pensamientos de Celia se desviaron hacia su aventura de una noche, la noche de la que no tenía ningún recuerdo, excepto el conocimiento de que había sucedido mientras estaba inconsciente.
«Cariño», sugirió tímidamente, «¿qué tal si tomamos un poco de vino?».
Tyson se rió entre dientes y le pellizcó la nalga en broma. «Eres tan bromista».
.
.
.