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Capítulo 231:
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Mientras miraba a las personas que acababan de llegar, Brea inconscientemente retrocedió para refugiarse en el abrazo de Wayne.
«Hay muchos de ellos. ¿Qué vamos a hacer?».
Era tanto el miedo que sentía la actriz, que ni siquiera se dio cuenta de que ahora se encontraba envuelta entre los brazos de su enemigo jurado.
Manteniéndola cerca de él, Wayne tocó gentilmente el hombro de la mujer y le dijo con un tono tranquilizador: «No tengas miedo. Estoy aquí contigo».
A pesar de que aparentaba estar tranquilo, la acción de Brea tomó por sorpresa al hombre.
Ella, quien siempre se mostraba como una persona feroz, de repente reveló un lado gentil y dulce; Wayne jamás pensó que la actriz fuera capaz de actuar de esa manera en su presencia.
Desafortunadamente, él no pudo seguir reflexionando, ya que los dos asistentes, así como varios guardaespaldas, los rodearon rápidamente.
Los individuos irradiaban un aura hostil; parecían ser muy violentos y maliciosos.
Wayne retrocedió algunos pasos mientras seguía sosteniendo a Brea entre sus brazos. Él quería reiterar que le brindaría su apoyo, así que le dijo: «No tengas miedo. Yo te defenderé».
Justo en el instante en que terminó de hablar, el Señor Griffin y Foley llegaron a la escena; detrás de ellos venían los guardaespaldas de Brea.
La mujer se dio cuenta de que sus guardias tenían heridas de diversa gravedad. Además, el rostro de Foley estaba cubierto de moretones; al parecer él había sufrido las lesiones más graves. Por otro lado, la gente del Señor Griffin resultó ilesa.
El pánico poco a poco se fue apoderando del corazón de Brea tras descubrir que se encontraban en medio de una situación precaria.
Tirando nerviosamente de la manga de la camisa de Wayne, ella dijo ansiosamente:
«Estoy segura que, por la manera en que se ha desarrollado la situación, la conclusión no será nada favorable para nosotros. Hay demasiados de ellos. Esto saldrá mal, así que deberías dejarme y escapar lo antes posible. En cualquier caso, no tienes la obligación de protegerme. No arriesgues tu vida por mí. No agradeceré tu generosidad y no quiero tener ningún sentimiento de culpa».
Wayne la tomó firmemente de la mano y le dijo con un tono relajado pero al mismo tiempo dominante: «¿De qué estás hablando exactamente? ¿Parezco un cobarde?».
Brea bajó la cabeza y se mordió el labio inferior porque no quería que Wayne notara lo rojas que estaban sus mejillas por culpa de la vergüenza: «Simplemente no quiero estar en deuda contigo e involucrarte en esto».
Esas palabras salieron inconscientemente de la boca de la actriz; en el fondo, ella simplemente no quería poner a Wayne en peligro.
Sin embargo, Wayne se mantuvo tranquilo y esbozó una sonrisa antes de responder: «No puedo creer que seas tan olvidadiza. ¿Cómo pudiste convertirte en actriz? Te salvé una vez, así que ya tienes una deuda conmigo, así que no importa si me debes otro favor. ¿Acaso te preocupa que aproveche esta oportunidad para proponerte matrimonio? Relájate. No tengo ningún interés romántico en ti. Después de todo, no me gustan las mujeres feroces».
Brea no sabía qué decir; ella le habría gritado a Wayne si no se encontraran en medio de una situación tan peligrosa, pero en ese momento, tras escuchar sus palabras, fue envuelta por una increíble sensación de calidez.
Desafortunadamente, a pesar de ser consciente de que Wayne la estaba consolando, eso no la tranquilizó, ya que eran evidentes las circunstancias adversas frente a ella. A Brea le aterrorizaba la idea de involucrar a Wayne en este conflicto caótico.
El Señor Griffin se enfureció cuando vio que la pareja estaba murmurando entre sí.
Él avanzó algunos pasos, y mientras señalaba a Wayne, le preguntó con un tono burlón: «Oye, galán, ¿Quién diablos eres tú? ¿Estás tratando de hacerte pasar por un héroe que rescata a una damisela en apuros? Puede que no te des cuenta de lo poderoso que soy, pero te daré una oportunidad para arrepentirte. Te sugiero que te largues de inmediato».
Wayne resopló de manera tajante: «¿Eres el supuesto Señor Griffin? No puedo creer que exista una persona con un aspecto tan repulsivo. Cuando te miré, casi vomité todo lo que comí ayer».
«¡Maldito b$stardo!», Las mejillas del hombre se pusieron rojas por la ira.
Él estaba a punto de gritar, pero Wayne lo detuvo: «Mi nombre es Wayne Evans, de la familia Evans. Es gracioso que no tengas idea de quién soy. Parece que no tienes derecho a referirte a ti mismo como alguien influyente en el negocio del entretenimiento».
Mirando fijamente al hombre que tenía enfrente, el Señor Griffin mostró una molestia extrema: «Eres bastante arrogante. ¿Acaso quieres que te maten?».
Wayne solo esbozó una leve sonrisa, pero sus ojos brillaban con cierto toque hostil: «Soy el heredero del Grupo Evans. Piénsalo un poco. ¿Estás seguro de que no conoces mi identidad? Mi compañía se encargará de arruinarte si tratas de hacerme daño. No estoy fanfarroneando».
El Señor Griffin vaciló cuando escuchó el nombre del Grupo Evans y su comportamiento cambió de repente, como si estuviera lidiando con algún conflicto interno.
«¿Entonces sí eres el joven heredero del Grupo Evans?», preguntó el hombre después de un período de vacilación.
«Ya me presenté, así que tienes la opción de creerlo o no. Como sea, hoy Brea se irá conmigo. ¡Quiero ver si se atreven a detenerme!», tras decir eso, Wayne tomó a Brea y se alejó sin darse la vuelta.
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