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Capítulo 26:
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Declan contuvo su furia y le respondió: «¿Ni siquiera sientes curiosidad por saber qué tipo de mujer es en realidad?».
Su voz se elevó con veneno, cada palabra lanzada como una daga destinada a herir a Dayna públicamente.
Dayna apretó los puños, clavándose las uñas en la piel mientras la ira la invadía. Nunca había cometido los pecados de los que él gritaba, y sin embargo ahí estaba, obligada a capear la tormenta de sus mentiras. Y ahora, justo delante de Kristopher, Declan se atrevía a lanzarle esa basura.
Independientemente de cómo hubiera comenzado este matrimonio, no estaba dispuesta a dejar que los fantasmas de su pasado envenenaran lo que vendría después.
La expresión de Kristopher se mantuvo fría. Sus largos dedos tamborileaban contra el reposabrazos de su silla de ruedas, con firmeza y determinación. Ya había oído los rumores que se habían filtrado en su cerrado círculo social. Aunque Declan intentara mantenerlo todo oculto —lo cual, en realidad, no hacía—, no habría forma de ocultarle la verdad a Kristopher.
El silencio de Kristopher era gélido, indescifrable, pero a Declan le pareció que le importaba. Y eso bastó para dibujar una sonrisa engreída y torcida en sus labios.
Madison, sintiendo la tensión creciente y las miradas de los curiosos, tiró rápidamente de la manga de Declan. Su voz era suave, pero el pánico en sus ojos la delató. «Declan, por favor, baja la voz. Aunque Dayna haya cometido errores antes, ¿no se merece la oportunidad de empezar de nuevo? ¿Y si todo esto se hace público? ¿Cómo lo afrontará?»
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«Ella es la que se lo ha buscado», espetó Declan. Su voz era aguda y cortante, cargada de desdén. «Dayna, ven aquí y pide perdón. Es la única forma de que salgas de aquí con un ápice de dignidad».
Cada palabra que siguió rezumaba una malicia creciente. No hacía falta que lo dijera abiertamente: su voz transmitía la amenaza alto y claro.
La gente a su alrededor empezaba a murmurar. No necesitaban hablar en voz alta; su juicio se leía claramente en sus ojos: duro, frío e implacable, todo dirigido a Dayna.
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