✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 24:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«Por favor, espere, señor James», lo detuvo Olivia, como si acabara de ocurrírsele algo. Sacó una fiambrera de su bolsa térmica y se la tendió. «He preparado unas albóndigas con guarnición. La última vez me di cuenta de que al hijo del señor Campbell le encantaban, y ya que está aquí… por favor, lléveselas de mi parte».
Logan se vio tomado por sorpresa. En circunstancias normales, nunca habría aceptado algo así. Sabía perfectamente que a Edward le irritaban los gestos excesivamente entusiastas por parte de las empleadas, y desde que se había incorporado a la empresa, su jefe se había dejado muy claro en ese aspecto: nada de gestos innecesarios. Y, sin embargo, se encontró deteniéndose ante Olivia.
Pensó en los rumores que circulaban sobre ella y su jefe, lo que le hizo dudar un momento antes de preguntar:
«¿No es este tu almuerzo? ¿No te lo vas a comer?».
𝗛i𝘀𝘁𝗼𝗋i𝗮s 𝗊uе 𝗻𝗈 ро𝖽𝗋𝗮́𝘴 ѕо𝗅𝗍𝘢r е𝘯 ոo𝗏𝖾𝗹𝗮𝘴𝟦𝗳an.𝖼o𝗺
«Ah, ahora mismo estoy ocupada con la matriculación de mi hija en la guardería. Me tomaré un descanso sobre el mediodía y, de todos modos, no tendré tiempo para almorzar. Me tomaré algo rápido fuera. No quiero que esto se eche a perder», respondió ella con una sonrisa sencilla.
Logan no dijo nada más. No es que ella mostrara ningún entusiasmo especial por Edward; simplemente no quería que se desperdiciara la comida. Qué curioso, pensó.
De vuelta en la empresa, Logan dejó la fiambrera sobre la mesita de centro y empezó a poner al corriente a Edward de lo que había observado ese día en el hotel. Mientras hablaba, la mirada de Edward se desvió lentamente hacia la mesita de centro que tenía detrás.
—¿Qué estás comiendo, Lucas? —preguntó, intrigado.
Logan también se giró, sorprendido al ver a Lucas abrazando contra su pecho la pequeña fiambrera amarilla con forma de pato. Sostenía una cuchara y comía con evidente deleite, con salsa manchándole la boca.
—La señorita Jones me pidió que se la trajera —explicó Logan de inmediato.
Al oír su nombre, Edward se quedó inmóvil. Sus músculos tensos se relajaron visiblemente y asintió con la cabeza, con una leve expresión de alivio en el rostro. Al ver que Edward no mostraba ningún descontento ni sospecha, y que Lucas —que solía ser tan quisquilloso con la comida— estaba comiendo con tanto entusiasmo, Logan no pudo evitar quedarse un poco atónito. ¿Desde cuándo el señor Campbell confiaba tanto en la señorita Jones?
—¿Le has hablado entonces de los preparativos del aniversario? —preguntó Edward, recordando el motivo original de la visita.
—Sí, se lo he comentado. La señorita Jones dijo que se pondría con ello lo antes posible. Como era de esperar, no tenía ni idea de que la empresa tuviera esa tradición. Menos mal que se lo recordé. Pero parece que últimamente está bastante estresada, así que dudo que tenga mucho tiempo libre para dedicarle a eso.
—¿Por qué está estresada? —preguntó Edward, frunciendo el ceño.
—Parece que está intentando encontrar una guardería para su hija —respondió Logan sin dudar, gracias a su aguda memoria—. Mencionó un colegio privado frente al hospital de la ciudad. La verdad es que me sorprendió. La señorita Jones parece tan joven… No me había imaginado que su hija ya tuviera edad para ir al colegio.
Al principio, el ceño de Edward se había alisado, pero al oír esas palabras volvió a fruncirse. Su expresión se ensombreció, como si algo de aquello le inquietara.
Justo en ese momento, Lucas se acercó por detrás y dejó caer con fuerza su pizarra blanca sobre el escritorio de Edward.
.
.
.