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Capítulo 178:
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«Ya he pedido comida abajo. Lucas, ven a comer conmigo».
Lucas dudó y tiró de la manga de Olivia, mirándola con insistencia.
Edward lo miró a él y luego a ella.
«Lucas quiere que vengas con nosotros».
Olivia, que se había quedado sola en el hotel sin saber cuándo volverían Freddie y Emma de su excursión, accedió. Prefería comer en compañía del niño que sola.
Durante la comida, Lucas preguntó por Emma.
«Se ha ido a navegar con Freddie. Se dirigían a una isla desierta cercana», explicó Olivia.
Lucas la miró con evidente envidia y luego se volvió hacia Edward, rebosante de esperanza.
Edward dio un sorbo de café antes de responder secamente:
«No sabes nadar. Si vas, lo único que podrás hacer es jugar en la arena, y eso lo puedes hacer igual de bien en cualquier otro sitio».
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«¿Quieres ir allí, Lucas?», preguntó Olivia.
Ante su ansioso asentimiento, ella sugirió:
«Señor Campbell, ¿por qué no te lo llevas tú? He oído que esa isla está a solo unos diez minutos en barco desde el muelle».
Edward lo pensó un momento y, al ver la esperanza en los ojos de Lucas, asintió.
«De acuerdo. Iremos después de comer».
«Así me gusta. Ya que lo has traído para que se divierta, no puedes tenerlo encerrado en el hotel todo el tiempo, ¿verdad?».
Olivia se sintió satisfecha con su respuesta. Puede que Edward no pareciera el padre más atento, pero al menos escuchaba y estaba dispuesto a actuar en consecuencia. No todo estaba perdido.
Después de comer, Olivia sacó un bote de crema solar de su bolso y se lo tendió a Edward.
«Toma esto. Vuelve a ponérselo a Lucas cada hora. No dejes que se vuelva a quemar».
Edward no lo cogió.
«Lucas quiere que vengas con nosotros», dijo con seriedad.
«¿Qué? No… No voy a ir». En cuanto oyó la sugerencia, la resistencia de Olivia fue evidente.
Agitó las manos rápidamente. «De verdad que no puedo ir».
Apenas había terminado de hablar cuando sintió que le tiraban de la manga. Al bajar la vista, vio que Lucas le agarraba la mano con expresión suplicante, sosteniendo una nota adhesiva que él mismo había escrito: «Quiero que vengas conmigo». Olivia se quedó inmóvil un instante; luego, acariciándole la cabeza, cedió.
«Vale… pero tendré que cambiarme primero si voy a ir».
Lucas no tenía madre, y Edward era un padre descuidado. Justo el día anterior, el niño había acabado con quemaduras solares. Olivia no podía imaginar qué podría pasar si le dejaba salir al agua sin supervisión, sobre todo sabiendo que no sabía nadar.
«De acuerdo», respondió Edward, con su habitual expresión imperturbable, aunque por dentro sentía una satisfacción inexplicable.
Aquella mañana la había visto tomándose un café durante horas en la cafetería del hotel. Tras preguntar al equipo del programa, se había enterado de que Freddie se había llevado a Emma a navegar. Esa noticia le había alegrado todo el día.
Cogieron una lancha rápida para ir a la isla. En cuanto le abrocharon el chaleco salvavidas, Olivia empezó a sentir náuseas. Se acurrucó en su asiento y evitó mirar al agua.
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