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Capítulo 953:
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En ese momento, nada más importaba. Solo necesitaba la seguridad de que estaba ileso.
Pero la reacción de Milton distó mucho de lo que ella esperaba. Frunció los labios, con una mezcla de emociones en la mirada, pero permaneció en silencio. Entonces, una voz suave y femenina resonó detrás de él, con un encanto coqueto. «Sr. López, ¿quién es?».
Candice se quedó atónita.
¿Por qué demonios había una mujer en su habitación?
A medida que se acercaban los suaves murmullos de los pasos, el corazón de Candice latía como un tambor en su pecho.
A través de la rendija de la puerta, vio un rostro familiar.
¡Era Kori!
Su asombro no tenía límites. ¿Cómo era posible que Kori estuviera relacionada con Milton?
Candice no podía entender esta situación tan improbable. En la escuela secundaria, Kori era como una sombra, nunca tenía opiniones propias, solo seguía el ejemplo de Cathy y Alta. Aunque no le hacía daño directamente a Candice, tampoco la defendía.
Eso la convertía en una de las tres responsables del acoso que Candice había sufrido en el pasado.
Era inconcebible que Milton no estuviera al tanto de esto.
Kori, una mujer menuda y guapa, aparentemente había encontrado su camino en el mundo del espectáculo, aunque carecía de los recursos y las conexiones para hacerse famosa, a pesar de que su padre era dueño de Gilmore Cruise y ella provenía de una familia adinerada.
Entonces, ¿qué podía explicar la presencia de Kori en la habitación de Milton?
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Sus caminos nunca se habían cruzado antes, lo que lo hacía totalmente increíble.
Finalmente, Milton rompió el silencio.
Le lanzó una mirada gélida a Kori antes de decirle: «Vuelve a la habitación. Tengo algo para ella».
«Por supuesto», asintió Kori obedientemente y se retiró a la suite.
Los ojos de Milton se posaron entonces en Candice.
Ella estaba allí, empapada y desaliñada, con el maquillaje arruinado por la lluvia y el pelo mojado pegado a la cara.
Se parecía a la escena de su encuentro bajo el fuerte aguacero, un momento grabado para siempre en sus recuerdos.
Si hubiera abierto la ventanilla del coche aquella noche, la habría reconocido al instante.
Pero esos momentos habían quedado atrás hacía mucho tiempo.
Y entonces, dijo con tono gélido: «¿Qué te trae por aquí?».
Candice se quedó sin habla por un instante. Hacía tiempo que no veía ese lado frío, indiferente y distante de él. Era como si se hubiera transformado en una persona completamente diferente, no el Milton que ella había conocido.
Ni en sus sueños más descabellados podría haber imaginado que él estuviera con otra mujer, especialmente en el momento en que deberían estar celebrando su compromiso.
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