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Capítulo 82:
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Cuando llegó a él, él extendió su mano con una sonrisa de lado llena de confianza.
«Adrian Montague, un placer conocerla, señorita Cooper».
Ella dudó por un momento antes de poner su mano en la suya. Una extraña pulsación de curiosidad y precaución surgió en ella.
«Adrian… He oído hablar mucho de ti».
Él se rió suavemente, sin apartar la mirada de la suya.
—Me imagino que la mayor parte de lo que has oído proviene de Maxwell, ¿verdad?
Su cuerpo se tensó ligeramente al mencionar el nombre de Maxwell, pero su mirada permaneció firme.
—No lo he oído de él, pero te consideraba su archienemigo.
Adrian volvió a reírse en voz baja y luego dijo con voz tranquila y profunda: «Eso es porque soy el único que conoce sus debilidades».
Amelia empezó a sentir una ligera tensión, pero el innegable encanto y atractivo del hombre que tenía delante la mantuvo en su sitio.
«Y yo también conozco sus debilidades».
Se acercó más y susurró lo suficientemente alto como para que se le oyera: «Formaremos una alianza. Tú y yo contra Maxwell. Sé que tienes una historia complicada con él, y creo que podemos lograr algo juntos».
Amelia sintió una oleada de emociones luchando dentro de ella. Sabía que aliarse con Adrian significaba entrar en un juego peligroso, pero también era una oportunidad para escapar del control de Maxwell y tomar el control de su vida de nuevo. Ella sonrió con un toque de misterio y dijo con tono desafiante: «¿Por qué debería confiar en ti?».
Adrian ladeó ligeramente la cabeza, con una misteriosa sonrisa en los labios.
«Porque tenemos un objetivo común… y un deseo compartido de ver caer a Maxwell».
Hubo un breve momento de silencio, pero en ese momento, Amelia sintió que estaba al borde de algo importante, algo que podría cambiar su vida para siempre. Finalmente dijo: «Tengo una condición».
Él arqueó las cejas con una mirada interesada.
—¿Y cuál es?
Ella lo miró fijamente, con los ojos brillantes de determinación.
—Que yo sea quien aseste el golpe final.
Adrian sonrió, asintiendo levemente para confirmar su acuerdo.
—De acuerdo.
Con esa palabra, comenzó una nueva asociación, una en la que Amelia y Adrian recorrerían juntos el camino de la venganza, un camino que podría llevarlos a lugares que no habían previsto.
La fiesta había terminado, pero el objetivo de Amelia de conocer a Adrian estaba lejos de cumplirse. Necesitaba idear un plan y llevarlo a cabo. Todavía sabía que Maxwell podría estar observándola y podría estar al tanto de sus movimientos, de su viaje a Italia y de su alianza con Adrian.
Adrian y Amelia se sentaron juntos. La ansiedad de Amelia era visible en sus ojos, mientras que Adrian permanecía tranquilo, con la mirada fija en ella.
Adrian comenzó a hablar en un tono tranquilo pero firme.
—Amelia, no puedes enfrentarte a Maxwell en tu estado actual de debilidad. Es mucho más fuerte de lo que imaginas.
Amelia levantó la mirada para encontrarse con la suya, tratando de ocultar la incertidumbre que había en su interior.
—Pero… ¿qué puedo hacer? —preguntó, con un tono que era una mezcla de duda y miedo.
Adrian sonrió levemente, con un destello de desafío evidente en sus ojos.
—Te harás más fuerte, Amelia. Yo mismo te entrenaré. Te enseñaré boxeo, kárate y taekwondo. Pero lo más importante es que te enseñaré a pensar como un líder, a planificar y a moverte estratégicamente.
La confusión creció en los ojos de Amelia, pero decidió confiar en él.
—¿Cuándo empezamos? —preguntó con firmeza, tratando de mostrar algo de determinación.
Adrian se levantó y extendió la mano para ayudarla a levantarse.
—Ahora mismo —respondió con confianza.
—Empezaremos ahora y no pararemos hasta que seas más fuerte que el propio Maxwell.
Amelia se rió a carcajadas y dijo: —Ahora no, por favor, pero tienes razón, necesito ser más fuerte tanto física como mentalmente.
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