✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1153:
🍙🍙🍙🍙🍙
A Kallie se le llenaron los ojos de lágrimas, pero su expresión era de pura alegría.
«Es verdad, Elma. Nunca te he engañado. Hay una cura para ti. Una vez recuperada, podrás crecer sana».
Ante las palabras de su madre, Elma rompió a llorar, abrumada por la emoción. Al fin y al cabo, no era más que una niña. Su tranquila fachada no era más que una valiente fachada. El miedo a la muerte era universal, una verdad conocida tanto por adultos como por niños.
Finalmente, tras un momento de descarga emocional, tanto Kallie como Elma recuperaron la compostura. Compartieron una mirada llorosa, con los ojos enrojecidos e hinchados, y luego, inesperadamente, se echaron a reír juntas.
La enfermedad de Elma había obligado a Kallie a permanecer en el extranjero para supervisar el tratamiento de Elma.
Calvin mantenía a Kallie al corriente de las noticias de casa, aunque nunca hablaba de Jake.
Sin embargo, la noticia de que Jake y Lacey iban a casarse ya había dado mucho que hablar tanto en los círculos del espectáculo como en los de los negocios.
Las especulaciones sobre su boda se dispararon.
Los informes de los medios de comunicación eran muy poco fiables, pero fue Clayton quien se lo confirmó primero a Kallie.
«Te advertí que Jake y Lacey estaban conspirando contra Elma, pero no me creíste. Sí, puede que te haya engañado, Kallie, pero nunca te he hecho daño, ¿verdad? ¿Recuerdas cómo casi muero para protegerte?»
Mientras hablaba, señaló la cicatriz de su pecho.
Kallie se quedó sin palabras. Tras recuperar la memoria, recordaba vívidamente que Clayton había estado a punto de sacrificar su vida por ella, lo que le había provocado una dolencia permanente. Sin embargo, esta constatación no sirvió para suavizar el golpe de su anterior engaño. Lo que más ansiaba era transparencia.
La noticia del próximo reencuentro de Jake y Lacey entristeció ligeramente a Kallie, pero ya había procesado esos sentimientos.
El teléfono de Kallie zumbaba continuamente con mensajes de Clayton, lo que la llevó a tomar la decisiva decisión de bloquearlo. En ese momento, su principal objetivo era permanecer junto a Elma para supervisar su tratamiento. Esperaba que todos sus hijos tuvieran una vida sana, pues creía que era lo mejor para su familia.
Kallie tendió la mano a Calvin y Sophie, deseando que se unieran a ella en el extranjero para estar con Elma. Su corazón se alivió considerablemente cuando todos se reunieron a su alrededor. Sabía que en el extranjero encontrarían mejores oportunidades educativas.
Sin embargo, tanto Calvin como Sophie optaron por quedarse en Avalon, prefiriendo forjar allí su futuro.
A pesar de su juventud y del largo camino que tenían por delante, Kallie hizo honor a sus decisiones. Se aferró a la esperanza de que la rápida recuperación de Elma les permitiera volver pronto a casa.
Un día, durante una videollamada familiar, Elma se durmió inesperadamente. Calvin, preocupado por su concurso de diseño, se excusó rápidamente tras un breve intercambio de palabras.
La llamada continuó con sólo Kallie y Sophie.
Sophie había madurado y encarnaba tanto la belleza de Kallie como la frialdad digna de Jake. Su distanciamiento ocasional cuando no sonreía aumentaba su misticismo. Su ira podía ser imponente, marcada por un ligero ceño fruncido que le daba una presencia intimidante.
Sophie era decidida e independiente, y a menudo gestionaba numerosos asuntos familiares en nombre de Kallie.
Kallie sintió una punzada de simpatía por Sophie mientras la observaba.
«Sophie, ¿has vuelto a perder peso? Parece que no has descansado bien. Deja que otros se ocupen de las cosas si te sientes agobiada. No te presiones demasiado».
A pesar de su persistente preocupación, Kallie no dejaba de quejarse.
.
.
.